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August 14, 2018 | Author: Anonymous | Category: Documents
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JENOFONTEAPOLOGÍA DE SÓCRATES JENOFONTE APOLOGÍA DE SÓCRATES INTRODUCCIONES, TRADUCCIONES Y NOTAS DE JUAN ZARAGOZA ....

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 JENOFONTE

APOLOGÍA DE SÓCRATES

 JENOFONTE

APOLOGÍA DE SÓCRATES INTRODUCCIONES, TRADUCCIONES Y NOTAS DE JUAN ZARAGOZA EDITORIAL GREDOS BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 182

RECUERDOS DE SÓCRATES SÓCRATES • ECONÓMICO ECONÓMICO • BANQUETE Asesor para la sección griega: C ARLOS GARCÍA GUAL. Según las normas de la B. C. G., las traducciones de este volumen han sido revisadas por M ANUEL SERRANO SORDO. © EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1993. PRIMERA EDICIÓN, 1993. 1," REIMPRESIÓN. Depósito Legal: B. 53.688-2006. ISBN 84-249-1619-0. Impreso en España. Book Print Digital, S. A. Botánica, 176-178 - 08908 L'Hospitalet de Llobregat

http://www.hsaugsburg.de/~harsch/graeca/Chronologia/S_ante 04/Xenophon/xen_intr.html http://nlp.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Pe rseus%3Atext%3A1999.01.0207%3Abook%3D4% 3Achapter%3D2%3Asection%3D12

APOLOGÍA DE SÓCRATES Ἀπολογία Σωκράτους

La muerte de Sócrates provocó una serie de obras de tipo apologético (apologías) y también acusatorio (kategoría), como la del sofista Polícrates. Entre las defensas, se pueden citar, aparte de las de Platón y Jenofonte, las de Lisias (perdida), de Teodectes de Faselis, Demetrio de Falero, Plutarco, y la declamación de Libanio, bastantes siglos posterior. La Antigüedad no dudó de la autenticidad de esta obrita de Jenofonte: Diógenes Laercio (II 57) la cita como suya, lo mismo que Ateneo (218 E), y tampoco los modernos hasta finales del siglo XVIII. Wilamowitz es uno de los eruditos modernos que la ponen en duda, entre otros; sus argumentos se apoyan en la mediocridad de la obra y en la inverosimilitud de las ideas atribuidas a Sócrates, pero su estilo es inconfundiblemente inconfundiblemen te de Jenofonte, y, por ello, lo más razonable es adjudicarle su paternidad. La obra parece escrita entre el 394 y el 387. Respecto a la  Apología platónica, hoy parece admitirse que al escrito acusatorio de Polícrates le siguió la defensa de Lisias y el capítulo primero de los  Recuerdos.  Recuerdos. A continuación habría escrito Platón la suya, seguida por la de Jenofonte, que sería, según Schanz, una protesta contra las libertades que se tomó Platón al componer su Apología. En cualquier caso, la versión de Jenofonte es más natural, a pesar de que no había estado presente en el juicio ni en su muerte, ni había vuelto a ver a Sócrates desde el año 401. Por ello tuvo que utilizar el testimonio de Hermógenes, amigo suyo y testigo de la muerte del maestro, como se refleja en el Fedón 59b. Jenofonte no pretende hacer un reportaje completo del juicio, sino exponer que su sublime actitud (megalegoría) y altivo lenguaje ante el jurado se justificaban por su creencia de que para él era el momento oportuno para morir (eukairía), mientras que Platón presenta a Sócrates exponiendo al jurado que podía enfrentarse con tranquilidad a la muerte por su fe en una vida posterior (doctrina muy elaborada en el Fedón). Jenofonte no habla de ello, pero afirma que Sócrates basaba su satisfacción en la idea de evitar los achaques de la vejez. Ésta es la diferencia fundamental en la interpretación de la muerte: mientras para uno la muerte es la consecuencia trágica del cumplimiento de sus deberes, para el otro la muerte representa una meta deseable en sí. Para Gray, la altanería de lenguaje que Sócrates emplea en su defensa (megalegoría) demuestra

que Jenofonte escribió su  Apología teniendo en cuenta la teoría retórica que exige que un orador utilice palabras y pensamientos adecuados (préponta) a su carácter. Ese lenguaje altisonante, que para Jenofonte es una falta de carácter, la antítesis de las características que él admiraba en Agesilao, por ejemplo, puede ser apropiado en determinadas ocasiones, como en el caso de Sócrates era rechazar las acusaciones lanzadas contra él. Aunque, como reconoce el propio Jenofonte, este lenguaje altivo contribuyera a su condena, o a que algunos creyeran que Sócrates estaba loco al correr el riesgo de indisponer a un jurado que tenía su vida en sus manos. Pero Sócrates prefería morir por su megalegoría que vivir en el apaciguamiento. La existencia de la literatura socrática convalida este razonamiento y reivindica la oportunidad de su altanería: Jenofonte parece sugerir que Sócrates adoptó el rasgo desagradable de la altivez de lenguaje únicamente como expediente deliberado para el juicio y que no era esa su manera de ser con sus amigos. LA COMPOSICIÓN La obra se puede dividir en tres partes, aunque sólo la central, que también es la más larga,  justifica su título, título , por ser la que reproduce los argumentos a rgumentos del filósofo filó sofo contra sus acusadores. acusad ores. La primera parte (1-9) viene a ser como una introducción a las palabras de Sócrates ante el tribunal. Jenofonte se propone explicar los motivos de su megalegoría. Introduce un relator en la persona de Hermógenes; por su intervención sabemos que Sócrates se niega a defenderse porque su vida entera ha sido una apología, porque su genio divino se opone a que prepare una defensa según los procedimientos habituales y, en tercer lugar, porque la muerte le evitará todas las molestias de la vejez. Los capítulos 10-21 constituyen la segunda parte de la obra, con el discurso de defensa de Sócrates. Primero recuerda Jenofonte la doble acusación: asebia (impiedad) y corrupción de la  juventud. Sus afirmaciones relativas a las advertencias de la voz divina provocan las protestas del tribunal, a las que Sócrates hace frente con la respuesta del oráculo a Querefonte afirmando que nadie es más libre, ni más justo ni más sabio que Sócrates. Sócrates es declarado culpable, se niega a proponer otra pena y, más tarde, a evadirse cuando sus amigos se lo piden: no está dispuesto a escapar a la muerte (23). Una vez hecha pública la condena de muerte, Sócrates pronuncia su tercer discurso. No tiene conciencia de ninguna de las faltas que se le han reprochado; la vergüenza será para quienes le han condenado; el futuro le hará justicia, como a Palamedes (24-26). Tercera parte (27-34): Sócrates abandona el tribunal con una mirada, una actitud y un gesto muy de acuerdo con las palabras que acaba de pronunciar. Ante la aflicción de sus amigos, les recuerda la oportunidad de su muerte. Anécdota relativa a Apolodoro y severa advertencia de Sócrates respecto a Ánito, con la predicción sobre el sombrío porvenir de su hijo (27-32). Y, finalmente, observaciones de Jenofonte y epílogo (33-34). VALOR HISTÓRICO La fuente más inmediata para el conocimiento de Sócrates son los poetas cómicos. En cuanto a Platón, ya los antiguos sencillamente no lo tomaban como fuente histórica, aunque es primordial para conocer a Sócrates. Hay acuerdo en afirmar que en aquello en lo que Platón coincide con Jenofonte tenemos con seguridad a Sócrates. La relación entre Sócrates y Jenofonte no fue muy directa ni duradera. En las disputas de los seguidores de Sócrates no se reconoce a Jenofonte como discípulo. Éste utilizó, aparte de Platón, obras que se han perdido. Conoció a Sócrates menos que Platón o Antístenes y, desde luego, le comprendió mucho menos. Goethe decía que Sócrates fue un ídolo que Platón pintó y doró y Jenofonte incensó. Platón fue testigo del proceso y estaba en mejores condiciones que Jenofonte para reproducir con

fidelidad los discursos de Sócrates. El tercer discurso en Platón es invención suya; los dos primeros son auténticos. Reconstruir históricamente la actuación de Sócrates ante el tribunal es tarea desesperada. La  Apología de Platón es sustancialmente histórica en sus dos primeras partes, y la tercera parece una invención total. En Jenofonte se ha conservado mejor el afán de Sócrates de identificar las novedades de su religión personal con los elementos tradicionales. Cuando se habla del alcance histórico de la  Apología de Jenofonte, para unos no tiene valor alguno, mientras que para otros es un testimonio muy importante. ¿Imita Jenofonte a Platón en su  Apología? La  Defensa de Platón es muy superior por su riqueza de pensamiento y altura de lenguaje. Entre las posibles imitaciones, la cita de Palamedes es en realidad un koinós tópos, un lugar común muy utilizado. Sócrates acaricia la cabeza de Apolodoro: ¿es una imitación del Fedón? Tampoco tiene por qué serlo, y puede tratarse más bien de un gesto normal que Sócrates pudo repetir, como también es normal que haya semejanzas si el objetivo común es reproducir los discursos de Sócrates ante el tribunal. En cuanto a diferencias, el texto de la acusación no coincide en ambas apologías, ni el papel del daímon socrático, las profecías finales de Sócrates o la contrapropuesta de pena (uno de los puntos más discutidos) o las razones por las que Sócrates prefiere morir a someterse a la defensa habitual. De esas diferencias se ha sacado la conclusión de que Jenofonte quiso rectificar a Platón. Pero ni siquiera las diferencias son tan grandes; por ejemplo, si Jenofonte afirma que Sócrates no quiso hacer contrapropuesta de pena, en realidad se mantiene fiel al espíritu de las palabras de Sócrates, que en Platón pide como contrapena la multa de una mina, que era una manera de decir que no se consideraba culpable. Las coincidencias, en cambio, son muchas, y nos permiten alcanzar la verdad histórica. Jenofonte estaba ausente de Atenas en el momento del proceso y su testimonio es indirecto, es el de Hermógenes, con quien pudo reunirse al terminar la expedición de la Anábasis en el año 399 o al volver de Asia con Agesilao en el 394. El hecho de que Hermógenes informe a Jenofonte tampoco quiere decir que éste reproduzca su testimonio al pie de la letra. Las razones que alega Sócrates en la Apología de Jenofonte para aceptar su muerte han parecido poco dignas del filósofo, que sólo trataría de evitar las molestias y miserias de la vejez. Sería más hermoso el gesto del Sócrates platónico aceptando la muerte antes que traicionarse a sí mismo y la misión que se había impuesto. Sin embargo, tampoco es inverosímil el razonamiento de Sócrates en Jenofonte: el filósofo tenía setenta años y podía sentirse cansado y sin ganas de seguir viviendo una vida menguada por los achaques de la vejez, que no le permitiría una plena expresión de su pensamiento, sin la que la vida no le parecía digna de tal nombre. Desde el punto de vista de Jenofonte, no es sorprendente este planteamiento, hecho por un hombre joven, de espíritu aventurero y deportivo, con un horror a la vejez muy extendido entre los griegos y leitmotiv de muchos poetas, con una visión práctica de la vida y muy apegado a la realidad cotidiana. Aun sin querer ver en ella un documento histórico irrebatible, la  Apología de Sócrates de Jenofonte nos permite también conocer al verdadero Sócrates, incluso cuando no coincide con Platón. EL TEXTO Los principales manuscritos son el Vaticano B, del siglo XII, de gran valor; el Vaticano A, del siglo XIV, y el Mutinense C, del siglo XV, muy discutido. Nosotros hemos elegido el texto de la edición de E. C. Marchant en la Colección de Oxford.

BIBLIOGRAFÍA BUSSE, A., «Xenophons Schutzschrift und Apologié», Rhein. Mus., 1930. FRITZ, K. von, «Zur Frage der Echtheit der xenophontischen Apologie des Sokrates»,  Rhein.  Mus., 1931. GIGON, O., «Xenophons Apologie des Sokrates», I, MH (1946), 210-245.  —, Sócrates, Sócrates, Sein Bild in Dichtung u. u. Geschichte, Geschichte, 1947. —, «Xenophontea», Eranos, 1946 (Mélanges Rudberg, 131-152;

90-104). GRAY, V. J., «Xenophon’s Defense of Sócrates. The retorical background to the Socratic problem», CQ XXXIX (1989), 136-140. MAGALHAES, V. DE VILHENA, Sócrates et la légende l égende platinicienne, 1952. —, Le probléme de Socrate, París, Presses Universitaires, 1952. Xenophon, Uppsala, 1939. RUDBERG , Sokrates bei Xenophon, TOVAR, A., «Vida de Sócrates», Revista de Occidente, 1966.

APOLOGÍA DE SÓCRATES Ἀπολογία Σωκράτους [1] Σωκράτους δὲ ἄξιόν μοι δοκεῖ εἶναι  μεμνῆσθαι καὶ ὡς ἐπειδὴ ἐκλήθη εἰς τὴν δίκην ἐβουλεύσατο περί τε τῆς ἀπολογίας καὶ τῆς τελευτῆς τοῦ βίου.γεγράφασι μὲν οὖν περὶ  τούτου καὶ ἄλλοι καὶ πάντες ἔτυχον τῆς μεγαληγορίας αὐτοῦ· ὧι καὶ δῆλον ὅτι τῶι ὄντι  οὕτως ἐρρήθη ὑπὸ Σωκράτους.ἀλλ᾽ ὅτι ἤδη ἑαυτῶι ἡγεῖτο αἰρετώτερον εἶναι τοῦ βίου θάνατον, τοῦτο οὐ διεσαφήνισαν· ὥστε ἀφρονεστέρα αὐτοῦ φαίνεται εἶναι ἡ μεγαληγορία. [2] Ἑρμογένης μέντοι ὁ Ἱππονίκου ἑταῖρός τε ἦν αὐτῶι καὶ ἐξήγγειλε περὶ αὐτοῦ τοιαῦτα ὥστε πρέπουσαν φαίνεσθαι τὴν μεγαληγορίαν αὐτοῦ τῆι  διανοίαι.ἐκεῖνος γὰρ ἔφη ὁρῶν αὐτὸν περὶ  πάντων μᾶλλον διαλεγόμενον ἢ περὶ τῆς δίκης εἰπεῖν· [3] Οὐκ ἐχρῆν μέντοι σκοπεῖν, ὦ Σώκρατες, καὶ ὅ τι ἀπολογήσηι; τὸν δὲ τὸ μὲν πρῶτον ἀποκρίνασθαι· Οὐ γὰρ δοκῶ σοι  ἀπολογεῖσθαι μελετῶν διαβεβιωκέναι; ἐπεὶ δ᾽ 1

Creo que merece la pena recordar también1 con qué actitud deliberada reaccionó Sócrates, cuando fue citado a juicio, tanto en lo relativo a su defensa como ante su muerte. Es verdad que otros han escrito ya sobre ello, y todos han coincidido en la altanería de su lenguaje, lo que demuestra evidentemente que es así como se expresó, pero una cosa no dejaron suficientemente clara, y es que había llegado a la conclusión de que para él la muerte era ya en aquel momento preferible a la vida; con esta omisión resulta que la altanería de su lenguaje parece bastante insensata. 2 Sin embargo, lo que ha contando sobre él su compañero Hermógenes2, hijo de Hipónico, explica que su lenguaje altanero se correspondía con su manera de pensar. En efecto, al ver que hablaba de toda clase de temas más que de su juicio, le preguntó: 3 «¿No deberías examinar, Sócrates, los argumentos de tu defensa?». Y que Sócrates de entrada le respondió: «¿No crees que me he pasado la vida preparando mi defensa 3?». Y al preguntarle él: «¿Cómo es eso?», le respondió: «Porque a lo largo de toda mi vida no he cometido ninguna acción injusta, 1

La partícula dé  al principio de esta obra, como allá en el caso del  Banquete, constituye un procedimiento de estilo muy propio de Jenofonte, para darle un tono familiar y natural, y no tiene por qué apoyar una teoría de enlace con otra obra anterior. 2 Ya conocido por  Rec. I 2, 84, II 10, 3 y IV 8, 4. Es también un personaje destacado en el  Banquete, en cuya introducción hablamos de él. 3 Esta respuesta es muy parecida a la de Iscómaco en  Económico XI 22.

αὐτὸν ἐρέσθαι· Πῶς; Ὅτι οὐδὲν ἄδικον διαγεγένημαι ποιῶν· ἥνπερ νομίζω μελέτην εἶναι καλλίστην ἀπολογίας. [4] ἐπεὶ δὲ αὐτὸν πάλιν λέγειν· Οὐχ ὁρᾶις τὰ Ἀθηναίων δικαστήρια ὡς πολλάκις μὲν οὐδὲν ἀδικοῦντας λόγωι παραχθέντες ἀπέκτειναν, πολλάκις δὲ ἀδικοῦντας ἢ ἐκ τοῦ λόγου οἰκτίσαντες ἢ ἐπιχαρίτως εἰπόντας ἀπέλυσαν; Ἀλλὰ ναὶ μὰ Δία,φάναι αὐτόν,καὶ δὶς ἤδη ἐπιχειρήσαντός μου σκοπεῖν περὶ τῆς ἀπολογίας ἐναντιοῦταί  μοι τὸ δαιμόνιον. [5] ὡς δὲ αὐτὸν εἰπεῖν· Θαυμαστὰ λέγεις, τὸν δ᾽ αῦ ἀποκρίνασθαι· Ἦ θαυμαστὸν νομίζεις εἰ καὶ τῶι θεῶι δοκεῖ ἐμὲ βέλτιον εἶναι ἤδη τελευτᾶν; οὐκ οἶσθα ὅτι μέχρι  μὲν τοῦδε οὐδενὶ ἀνθρώπων ὑφείμην βέλτιον ἐμοῦ βεβιωκέναι; ὅπερ γὰρ  ἥδιστόν ἐστιν,ἤιδειν ὁσίως μοι καὶ δικαίως ἅπαντα τὸν βίον βεβιωμένον· ὥστε ἰσχυρῶς ἀγάμενος ἐμαυτὸν ταὐτὰ ηὕρισκον καὶ τοὺς ἐμοὶ συγγιγνομένους γιγνώσκοντας περὶ ἐμοῦ. [6] νῦν δὲ εἰ ἔτι προβήσεται ἡ ἡλικία, οἶδ᾽ ὅτι  ἀνάγκη ἔσται τὰ τοῦ γήρως ἐπιτελεῖσθαι καὶ  ὁρᾶν τε χεῖρον καὶ ἀκούειν ἧττον καὶ  δυσμαθέστερον εἶναι καὶ ὧν ἔμαθον ἐπιλησμονέστερον.ἂν δὲ αἰσθάνωμαι χείρων  γιγνόμενος καὶ καταμέμφωμαι ἐμαυτόν, πῶς ἄν,εἰπεῖν, ἐγὼ ἔτι ἂν ἡδέως βιοτεύοιμι; [7] ἴσως δέ τοι, φάναι αὐτόν, καὶ ὁ θεὸς δι᾽ εὐμένειαν προξενεῖ μοι οὐ μόνον τὸ ἐν καιρῶι τῆς ἡλικίας καταλῦσαι τὸν βίον, ἀλλὰ καὶ τὸ ἧι ῥᾶιστα.ἂν  γὰρ νῦν κατακριθῆι μου,δῆλον ὅτι ἐξέσται μοι  τῆι τελευτῆι χρῆσθαι ἣ ῥάιστη μὲν ὑπὸ τῶν τούτου ἐπιμεληθέντων κέκριται,ἀπραγμονεστάτη δὲ τοῖς φίλοις,πλεῖστον δὲ πόθεν ἐμποιοῦσα τῶν τελευτώντων.ὅταν γὰρ ἄσχημον μὲν μηδὲν μηδὲ δυσχερὲς ἐν ταῖς γνώμαις τῶν παρόντων καταλείπηταί, ὑγιὲς δὲ τὸ σῶμα ἔχων καὶ  τὴν ψυχὴν δυναμένην φιλοφρονεῖσθαι  ἀπομαραίνηται,πῶς οὐκ ἀνάγκη τοῦτον ποθεινὸν εἶναι; [8] ὀρθῶς δὲ οἱ θεοὶ τότε μου  ἠναντιοῦντο,φάναι αὐτόν,τῆι τοῦ λόγου 4 5

que es precisamente lo que yo considero la mejor manera de preparar una defensa». 4 Y al preguntarle Hermógenes de nuevo: «¿No ves cómo a menudo los tribunales atenienses, dejándose arrastrar por discursos persuasivos, han condenado a muerte a personas inocentes y cómo, en cambio, con frecuencia absolvieron a culpables, o bien compadecidos por sus discursos o bien porque hablaban adulándoles?». «Pero, ¡por Zeus!, respondió Sócrates, «es que dos veces que intenté examinar mi defensa se me opuso el genio divino»4. Y como él por su parte le contestó: «¡Qué cosas más raras dices!». 5 Sócrates le respondió a su vez: «¿Te parece raro que también la divinidad crea que para mí  es mejor que muera ahora? ¿No sabes que hasta el momento presente a nadie le reconocería haber vivido mejor que yo? Y, lo que todavía es más agradable, yo tenía conciencia de haber vivido mi vida entera en la piedad y en la justicia, de modo que, sintiendo por mí mismo una gran estima, me daba cuenta de que los que me frecuentaban experimentaban hacia mí el mismo sentimiento. 6 En cambio ahora, si sigue prolongándose mi edad, sé que necesariamente tendré que pagar el tributo a la vejez, ver peor, oír con más dificultad, ser más torpe para aprender y más olvidadizo de lo que aprendí. Ahora bien, si soy consciente de mi decrepitud y tengo que reprocharme a mí mismo, ¿cómo podría seguir viviendo a gusto?», seguía diciendo Sócrates. 7 «Y aun puede ocurrir que la divinidad en su benevolencia me esté proporcionando incluso no sólo el momento más oportuno de mi edad para morir, sino también la ocasión de morir de la manera más fácil5. En efecto, si ahora me condenan, es evidente que podré utilizar el tipo de muerte considerado el más sencillo por quienes se ocupan del tema, y el menos engorroso para mis amigos, al tiempo que infunde la mayor añoranza hacia los muertos, pues el que no deja ningún recuerdo vergonzoso o penoso en el ánimo de los presentes, sino que se extingue con el cuerpo sano y con un alma capaz de mostrar afecto, ¿cómo no va a ser a la fuerza digno de añoranza? 8 Con razón los dioses se oponían entonces a la preparación de mi discurso de defensa, cuando nosotros creíamos que había que buscar escapatorias

Sobre el genio divino véase nota 3 de d e  Recuerdos. Se refiere a la muerte por absorción de cicuta. El veneno provoca primero la hinchazón de las piernas y va subiendo hasta el corazón sin provocar ningún dolor. Más M ás patético y preciso es el texto platónico del Fedón (117 y sigs.).

ἐπισκέψει ὅτε ἐδόκει ἡμῖν ζητητέα εἶναι ἐκ παντὸς τρόπου τὰ ἀποφευκτικά.εἰ γὰρ τοῦτο διεπραξάμην,δῆλον ὅτι ἡτοιμασάμην ἂν ἀντὶ  τοῦ ἤδη λῆξαι τοῦ βίου ἢ νόσοις ἀλγυνόμενος τελευτῆσαι ἢ γήραι, εἰς ὃ πάντα τὰ χαλεπὰ συρρεῖ καὶ μάλα ἔρημα τῶν εὐφροσυνῶν. [9] μὰ Δί᾽,εἰπεῖν αὐτόν, ὦ Ἑρμόγενες, ἐγὼ ταῦτα οὐδὲ προθυμήσομαι,ἀλλ᾽ 9οσων νομίζω τετυχηκέναι  καλῶν καὶ παρὰ θεῶν καὶ παρ᾽ ἀνθρώπων, καὶ   ἣν ἐγὼ δόξαν ἔχω περὶ ἐμαυτοῦ,ταύτην ἀναφαίνων εἰ βαρυνῶ τοὺς δικαστάς,αἱρήσομαι τελευτᾶν μᾶλλον ἢ ἀνελευθέρως τὸ ζῆν ἔτι προσαιτῶν κερδᾶναι  τὸν πολὺ χείρω βίον ἀντὶ θανάτου. [10] οὕτως δὲ γνόντα αὐτὸν ἔφη [εἰπεῖν],ἐπειδὴ κατηγόρησαν αὐτοῦ οἱ ἀντίδικοι ὡς οὓς μὲν ἡ πόλις νομίζει θεοὺς οὐ νομίζοι,ἕτερα δὲ καινὰ δαιμόνια εἰσφέροι καὶ τοὺς νέους διαφθείροι,παρελθόντα εἰπεῖν· [11] Ἀλλ᾽ ἐγώ, ὦ ἄνδρες,τοῦτο μὲν πρῶτον θαυμάζω Μελήτου, ὅτωι ποτὲ γνοὺς λέγει ὡς ἐγὼ οὓς ἡ πόλις νομίζει θεοὺς οὐ νομίζω· ἐπεὶ θύοντά γέ με ἐν ταῖς κοιναῖς ἑορταῖς καὶ ἐπὶ τῶν δημοσίων βωμῶν καὶ οἱ ἄλλοι οἱ παρατυγχάνοντες ἑώρων καὶ αὐτὸς Μέλητος,εἰ ἐβούλετο. [12] καινά γε μὴν δαιμόνια πῶς ἂν ἐγὼ εἰσφέροιμι  λέγων ὅτι θεοῦ μοι φωνὴ φαίνεται σημαίνουσα ὅ τι χρὴ ποιεῖν; καὶ γὰρ οἱ φθόγγοις οἰωνῶν καὶ  οἱ φήμαις ἀνθρώπων χρώμενοι φωναῖς δήπου τεκμαίρονται.βροντὰς δὲ ἀμφιλέξει τις ἢ μὴ φωνεῖν ἢ μὴ μέγιστον οἰωνιστήριον εἶναι; ἡ δὲ Πυθοῖ ἐν τῶι τρίποδι ἱέρεια οὐ καὶ αὐτὴ φωνῆι  τὰ παρὰ τοῦ θεοῦ διαγγέλλει; [13] ἀλλὰ μέντοι  καὶ τὸ προειδέναι γε τὸν θεὸν τὸ μέλλον καὶ τὸ προσημαίνειν ὧι βούλεται,καὶ τοῦτο,ὥσπερ ἐγώ φημι,οὕτω πάντες καὶ λέγουσι καὶ  νομίζουσιν.ἀλλ᾽ οἱ μὲν οἰωνούς τε καὶ φήμας καὶ συμβόλους τε καὶ μάντεις ὀνομάζουσι τοὺς 6

por todos los medios. Porque si hubiera llegado a conseguirlo, es evidente que, en vez de terminar ya mi vida, me habría preparado para morir afligido por las enfermedades o la vejez, a la que afluyen todas las amarguras, con absoluta privación de alegrías. 9 ¡No, por Zeus!, Hermógenes —contaba que les había dicho—, no seré yo quien esté deseoso de tal situación, sino que, si disgusto a los jueces exponiéndoles todas las ventajas que creo haber obtenido de los dioses y de los hombres, así como la opinión que tengo de mí mismo, en ese caso antes elegiré morir que seguir viviendo servilmente, mendigando el beneficio de una vida mucho peor que la muerte». 10 Hermógenes contaba que con estas ideas, una vez que le acusaron sus adversarios en el juicio de que no creía en los dioses que reconocía la ciudad, sino que trataba de introducir nuevas divinidades y corrompía a la juventud6, compareció ante el jurado y dijo: 11 «Una cosa que me sorprende ante todo, jueces, es en qué opinión se apoya Meleto7 para afirmar que no creo en los dioses que reconoce la ciudad, puesto que tanto los que se encontraban presentes como el propio Meleto, si lo deseaba, podían verme cuando hacía sacrificios en las fiestas de la ciudad y en los altares comunales. 12 Y en cuanto a nuevas divinidades, ¿cómo podría introducirlas al decir que una voz divina se me manifiesta para darme a entender lo que debo hacer8? Pues también los que utilizan los gritos de los pájaros y las palabras humanas apoyan en voces sus conjeturas9. ¿Discutiría alguien que los truenos sean voces o un presagio muy importante? Y la sacerdotisa que tiene su sede en su trípode de Delfos10 ¿no comunica también ella los oráculos del dios por medio de la voz? 13 Es cierto que todos saben y creen que la divinidad conoce el futuro y lo anuncia a quien quiere, igual que yo lo digo. Pero mientras ellos llaman augurios, voces, encuentros fortuitos y adivinos a los que les dan advertencias, yo a eso lo llamo genio divino, y pienso que al llamarlo de esta manera me expreso con mayor verdad y más piadosamente que los que adjudican a

Véase la nota 1 de  Recuerdos con el mismo texto. En P LATÓN,  Apología 24b, la acusación de corromper a la  juventud aparece en primer lugar. 7 Citado también en  Rec. IV 4, 4 y 8, y P LATÓN, Eutifrón 2b, Apol. 23e. Era un joven poeta trágico que por instigación de Ánito presentó bajo su nombre la acusación contra Sócrates. 8 El mismo tema se trata en  Banquete VIII 5. 9 Cf. Rec. 1 2, 4 y nota 4. 10 En el texto griego, Pitó, que es otro nombre de Delfos. Era el nombre de la serpiente a la que mató Apolo con sus flechas antes de instalarse en el oráculo.

προσημαίνοντας εἶναι, ἐγὼ δὲ τοῦτο δαιμόνιον καλῶ, καὶ οἶμαι οὕτως ὀνομάζων καὶ  ἀληθέστερα καὶ ὁσιώτερα λέγειν τῶν τοῖς ὄρνισιν ἀνατιθέντων τὴν τῶν θεῶν δύναμιν. ὥς  γε μὴν οὐ ψεύδομαι κατὰ τοῦ θεοῦ καὶ τοῦτ᾽ τοῦτ᾽ ἔχω τεκμήριον· καὶ γὰρ τῶν φίλων πολλοῖς δὴ ἐξαγγείλας τὰ τοῦ θεοῦ συμβουλεύματα οὐδεπώποτε ψευσάμενος ἐφάνην. [14] ἐπεὶ δὲ ταῦτα ἀκούοντες οἱ δικασταὶ ἐθορύβουν, οἱ μὲν ἀπιστοῦντες τοῖς λεγομένοις, οἱ δὲ καὶ  φθονοῦντες, εἰ καὶ παρὰ θεῶν μειζόνων ἢ αὐτοὶ τυγχάνοι,πάλιν εἰπεῖν τὸν Σωκράτην· Ἄγε δὴ ἀκούσατε καὶ ἄλλα, ἵνα ἔτι μᾶλλον οἱ  βουλόμενοι ὑμῶν ἀπιστῶσι τῶι ἐμὲ τετιμῆσθαι  ὑπὸ δαιμόνων.Χαιρεφῶντος γάρ ποτε ἐπερωτῶντος ἐν Δελφοῖς περὶ ἐμοῦ πολλῶν παρόντων ἀνεῖλεν ὁ Ἀπόλλων μηδένα εἶναι  ἀνθρώπων ἐμοῦ μήτε ἐλευθεριώτερον μήτε δικαιότερον μήτε σωφρονέστερον.[15] ὡς δ᾽ αὖ ταῦτ᾽ ἀκούσαντες οἱ δικασταὶ ἔτι μᾶλλον εἰκότως ἐθορύβουν,αὖθις εἰπεῖν τὸν Σωκράτην· Ἀλλὰ μείζω μέν,ὦ ἄνδρες, εἶπεν ὁ θεὸς ἐν χρησμοῖς περὶ Λυκούργου τοῦ Λακεδαιμονίοις νομοθετήσαντες ἢ περὶ ἐμοῦ.λέγεται γὰρ εἰς τὸν ναὸν εἰσιόντα προσειπεῖν αὐτόν· Φροντίζω πότερα θεόν σε εἴπω ἢ ἄνθρωπον. ἐμὲ δὲ θεῶι  μὲν οὐκ εἴκασεν,ἀνθρώπων δὲ πολλῶι  προέκρινεν ὑπερφέρειν.ὅμως δὲ ὑμεῖς μηδὲ ταῦτ᾽ εἰκῆι πιστεύσητε τῶι θεῶι, ἀλλὰ καθ᾽ ἓν ἕκαστον ἐπισκοπεῖτε ὧν εἶπεν ὁ θεός. [16] τίνα μὲν γὰρ ἐπίστασθε ἧττον ἐμοῦ δουλεύοντα ταῖς τοῦ σώματος ἐπιθυμίαις; τίνα δὲ ἀνθρώπων ἐλευθεριώτερον,ὃς παρ᾽ οὐδενὸς οὔτε δῶρα οὔτε μισθὸν δέχομαι; δικαιότερον δὲ τίνα ἂν εἰκότως νομίσαιτε τοῦ πρὸς τὰ παρόντα συνηρμοσμένου,ὡς τῶν ἀλλοτρίων μηδενὸς προσδεῖσθαι; σοφὸν δὲ πῶς οὐκ ἄν τις εἰκότως ἄνδρα φήσειεν εἶναι ὃς ἐξ ὅτουπερ ξυνιέναι τὰ λεγόμενα ἠρξάμην οὐπώποτε 11 12

las aves el poder que tienen los dioses. Y ésta es la prueba de que no miento contra la divinidad: habiendo anunciado a muchos amigos míos las advertencias de la divinidad, en ningún caso resultó haberme equivocado. Y como, al oír estas palabras, los jurados se ponían a protestar, unos desconfiando de sus afirmaciones y envidiosos otros de que también de los dioses obtuviera mayores favores que ellos, contaba que Sócrates había seguido diciendo: «Ea, escuchad también otra cosa, para que quienes de entre vosotros lo deseen desconfíen todavía más del favor con que he sido honrado por los dioses11. Un día que Querefonte 12 acudió al oráculo de Delfos para interrogarle acerca de mí, en presencia de muchos testigos le respondió Apolo que ningún hombre era ni más libre, ni más justo, ni más sabio que yo». 15 Y que, como naturalmente los jurados todavía alborotaban más ante esta respuesta, Sócrates habló de nuevo: «Sin embargo, señores del jurado, el oráculo divino dijo cosas más importantes sobre Licurgo 13, el legislador de Lacedemonia, que sobre mí, pues se cuenta que al entrar en el templo se dirigió a él diciéndole: “Me pregunto si debo llamarte dios u hombre”. A mí no me comparó con un dios, pero juzgó que destacaba mucho sobre el resto de los hombres. Sin embargo, no por ello tenéis vosotros que creer al dios por las buenas, sino que debéis examinar cada uno de los elogios que hizo de mí. 16 En efecto, ¿a quién conocéis que sea menos esclavo que yo de las pasiones del cuerpo?, ¿qué hombre veis que sea más libre que yo, que no recibo de nadie regalos ni salario?, ¿a quién podríais considerar razonablemente más justo que a un hombre que está acomodado a lo que tiene y que no necesita ningún bien ajeno? Y en cuanto a sabio, ¿cómo se podría con razón negar que lo es un hombre como yo, que desde que empecé a comprender lo que se decía14, nunca dejé, en la 14

Aguda ironía socrática. Era el número uno de los  fans socráticos. Cf.  Rec. II 3, 1, y Platón ,  Apología 21a, donde Querefonte se limita a preguntarle ai oráculo si había alguien más sabio que Sócrates. El oráculo respondió negativamente. Véase también Cármides 153b. 13 Heródoto, I 65, también cuenta esta anécdota; es el primero que cita al legendario fundador de la legislación espartana. 14 O sea, el significado verdadero de las palabras, p alabras, al llegar a la edad de la razón.

διέλειπον καὶ ζητῶν καὶ μανθάνων ὅ τι  ἐδυνάμην ἀγαθόν; [17] ὡς δὲ οὐ μάτην ἐπόνουν οὐ δοκεῖ ὑμῖν καὶ τὰδε τεκμήρια εἶναι, τὸ πολλοὺς μὲν πολίτας τῶν ἀρετῆς ἐφιεμένων,πολλοὺς δὲ ξένων, ἐκ πάντων προαιρεῖσθαι ἐμοὶ ξυνεῖναι; ἐκείνου δὲ τί  φήσομεν αἴτιον εἶναι,τοῦ πάντας εἰδέναι ὅτι  ἐγὼ ἥκιστ᾽ ἥκιστ᾽ ἂν ἔχοιμι χρήματα ἀντιδιδόναι,ὅμως πολλοὺς ἐπιθυμεῖν ἐμοί τι  δωρεῖσθαι; τὸ δ᾽ ἐμὲ μὲν μηδ᾽ ὑφ᾽ ἑνὸς ἀπαιτεῖσθαι εὐεργεσίας,ἐμοὶ δὲ πολλοὺς ὁμολογεῖν χάριτας ὀφείλειν; [18] τὸ δ᾽ ἐν τῆι  πολιορκίαι τοὺς μὲν ἄλλους οἰκτίρειν ἑαυτούς, ἐμὲ δὲ μηδὲν ἀπορώτερον διάγειν ἢ ὅτε τὰ μάλιστα ἡ πόλις ηὐδαιμόνει; τὸ δὲ τοὺς ἄλλους μὲν τὰς εὐπαθείας ἐκ τῆς ἀγορᾶς πολυτελεῖς πορίζεσθαι,ἐμὲ δὲ ἐκ τῆς ψυχῆς ἄνευ δαπάνης  ἡδίους ἐκείνων μηχανᾶσθαι; εἴ γε μὴν ὅσα εἴρηκα περὶ ἐμαυτοῦ μηδεὶς δύναιτ᾽ ἂν ἐξελέγξαι με ὡς ψεύδομαι,πῶς οὐκ ἂν ἤδη δικαίως καὶ ὑπὸ θεῶν καὶ ὑπ᾽ ἀνθρώπων ἐπαινοίμην; [19] ἀλλ᾽ ὅμως σύ με φήις,ὦ Μέλητε,τοιαῦτα ἐπιτηδεύοντα τοὺς νέους διαφθείρειν; καίτοι ἐπιστάμεθα μὲν δήπου τίνες εἰσὶ νέων διαφθοραί· διαφθοραί· σὺ δὲ εἰπὲ εἴ τινα οἶσθα ὑπ᾽ ἐμοῦ γεγενημένον ἢ ἐξ εὐσεβοῦς ἀνόσιον ἢ ἐκ σώφρονος ὑβριστὴν ἢ ἐξ εὐδιαίτου πολυδάπανον ἢ [ὡς]ἐκ μετριοπότου οἰνόφλυγα  ἢ ἐκ φιλοπόνου μαλακὸν ἢ ἄλλης πονηρᾶς  ἡδονῆς ἡττημένον. [20] Ἀλλὰ ναὶ μὰ Δί᾽, ἔφη ὁ Μέλητος,ἐκείνους οἶδα οὓς σὺ πέπεικας σοὶ  πείθεσθαι μᾶλλον ἢ τοῖς γειναμένοις. Ὁμολογῶ, φάναι τὸν Σωκράτην,περί γε παιδείασ· τοῦτο γὰρ ἴσασιν ἐμοὶ  μεμεληκός.περὶ δὲ ὑγιείας τοῖς ἰατροῖς μᾶλλον οἱ ἄνθρωποι πείθονται ἢ τοῖς γονεῦσι· καὶ ἐν ταῖς ἐκκλησίαις γε πάντες δήπου οἱ Ἀθηναῖοι  τοῖς φρονιμώτατα λέγουσι πείθονται μᾶλλον ἢ τοῖς προσήκουσιν.οὐ γὰρ δὴ καὶ στρατηγοὺς αἱρεῖσθε καὶ πρὸ πατέρων καὶ πρὸ ἀδελθῶν, καὶ ναὶ μὰ Δία γε ὑμεῖς πρὸ ὑμῶν αὐτῶν, οὓς ἂν ἡγῆσθε περὶ τῶν πολεμικῶν φρονιμωτάτους 15 16

medida de mis posibilidades, de investigar y aprender todo lo bueno que pude? 17 Y de la eficacia de mis esfuerzos, ¿no os parece que también es una prueba el hecho de que muchos ciudadanos que aspiran a la virtud, y también muchos forasteros, me prefieran a mí entre todos para ser mis discípulos? ¿Cuál diríamos que es el motivo de que, a pesar de saber todos que en absoluto podría corresponder, por falta de dinero, sin embargo, muchos estén dispuestos a hacerme algún regalo? ¿O el hecho de que nadie me reclame el pago de algún favor y, en cambio, muchos reconozcan que me deben gratitud? 18 ¿O que, durante el asedio15, mientras otros se compadecían por su suerte yo no vivía con más apuros que cuando la ciudad gozaba de mayor prosperidad? ¿O por qué los otros se procuran en el mercado bocados bocados exquisitos a muy alto precio, mientras yo me ingenio de mi alma placeres más agradables que ellos sin ningún gasto 16 ? Y si nadie verdaderamente podría refutarme nada de cuanto he dicho de mí mismo, alegando que miento, ¿cómo no sería elogiado en justicia tanto por los dioses como por los hombres? 19 Aun más, Meleto, ¿tú afirmas que corrompo a los  jóvenes con esta conducta? Todos sabemos sin duda qué clase de corrupciones afectan a la juventud; dinos entonces si conoces algún joven que por mi influencia se haya convertido de pío en impío, de prudente en violento, de parco en derrochador, de abstemio en borracho, de trabajador en vago, o sometido a algún otro perverso placer». «¡Por Zeus!», dijo Meleto, «yo sé de personas a las que has persuadido para que te hicieran más caso a ti que a sus padres». «Lo reconozco», contaba que había dicho Sócrates, «al menos en lo que se refiere a la educación, pues saben que me he dedicado a ello. Pero en cuestión de salud las personas hacen más caso de los médicos que de sus padres, y en las asambleas prácticamente todos los atenienses atienden más a los oradores que hablan con sensatez que a sus parientes. Además, ¿no elegís también como generales, antes que a vuestros padres y a vuestros hermanos, incluso, ¡por Zeus!, antes que a vosotros mismos, a quienes consideráis que son más entendidos en materias bélicas?». «Así es, Sócrates», 20

Se trata del asedio al que sometió a Atenas el general Lisandro en el año 404, al final de la guerra del Peloponeso. Argumentos parecidos a los que aduce Antístenes en el  Banquete 41, mostrándose con ello buen discípulo de Sócrates.

εἶναι; Οὕτω γάρ, φάναι τὸν Μέλητον, ὦ Σώκρατες, καὶ συμφέρει καὶ νομίζεται. [21] Οὐκοῦν,εἰπεῖν τὸν Σωκράτην θαυμαστὸν καὶ τοῦτό σοι δοκεῖ εἶναι, τὸ ἐν μὲν ταῖς ἄλλαις πράξεσι μὴ μόνον ἰσομοιρίας τυγχάνειν τοὺς κρατίστους,ἀλλὰ καὶ προτετιμῆσθαι,ἐμὲ δέ, περὶ τοῦ μεγίστου ἀγαθοῦ ἀνθρώποις,περὶ  ἀνθ ρώποις,περὶ  παιδείας,βέλτιστος εἶναι ὑπό τινων προκρίνομαι,τούτου ἕνεκα θανάτου ὑπὸ σοῦ διώκεσθαι; [22] Ἐρρήθη μὲν δῆλον ὅτι τούτων πλείω ὑπό τε αὐτοῦ καὶ τῶν συναγορευόντων φίλων αὐτῶι.ἀλλ᾽ αὐτῶι.ἀλλ᾽ ἐγὼ οὐ τὰ πάντα εἰπεῖν τὰ ἐκ τῆς δίκης ἐσπούδασα,ἀλλ᾽ ἤρκεσέ μοι δηλῶσαι ὅτι  Σωκράτης τὸ μὲν μήτε περὶ θεοὺς ἀσεβῆσαι  μήτε περὶ ἀνθρώπους ἄδικος φανῆναι περὶ  παντὸς ἐποιεῖτο· [23] τὸ δὲ μὴ ἀποθανεῖν οὐκ ὤιετο λιπαρητέον εἶναι, ἀλλὰ καὶ καιρὸν ἤδη ἐνόμιζεν ἑαυτῶι τελευτᾶν. ὅτι δὲ οὕτως ἐγίγνωσκε καταδηλότερον ἐγένετο,ἐπειδὴ καὶ   ἡ δίκη κατεψηφίσθη.πρῶτον μὲν γὰρ κελευόμενος ὑποτιμᾶσθαι οὔτε αὐτὸς ὑπετιμήσατο οὔτε τοὺς φίλους εἴασεν,ἀλλὰ καὶ  ἔλεγεν ὅτι τὸ ὑποτιμᾶσθαι ὁμολογοῦντος εἴη ἀδικεῖν.ἔπειτα τῶν ἑταίρων ἐκκλέψαι  βουλομένων αὐτὸν οὐκ ἐφείπετο, ἀλλὰ καὶ  ἐπισκῶψαι ἐδόκει ἐρόμενος εἴ που εἰδεῖέν τι  χωρίον ἔξω τῆς Ἀττικῆς ἔνθα οὐ προσβατὸν θανάτωι. [24] Ὡς δὲ τέλος εἶχεν ἡ δίκη, εἰπεῖν αὐτόν· Ἀλλ᾽, ὦ ἄνδρες, τοὺς μὲν διδάσκοντας τοὺς μάρτυρας ὡς χρὴ ἐπιορκοῦντας καταψευδομαρτυρεῖν ἐμοῦ καὶ τοὺς πειθομένους τούτοις ἀνάγκη ἐστὶ πολλὴν ἑαυτοῖς συνειδέναι ἀσέβειαν καὶ ἀδικίαν· ἐμοὶ  δὲ τί προσήκει νῦν μεῖον φρονεῖν ἢ πρὶν 17

dijo Meleto, «porque así conviene y es la costumbre». 21 «Pues en ese caso», le dijo Sócrates, «¿no te parece también extraño que, mientras que en las demás actividades los que destacan en ellas no sólo alcanzan igual participación sino que reciben honores preferentes, yo, en cambio, por el hecho de que algunos me consideren el mejor en lo que es el mayor bien para los hombres, me refiero a la educación, me vea acusado por ti en una acusación con pena de muerte17?». 22 Es evidente que se dijeron muchas más cosas, tanto por parte de Sócrates como de los amigos que hablaron en su defensa18, pero yo no puse todo el empeño en contar todo lo que se dijo en el proceso, sino que me conformé con hacer ver que Sócrates se preocupó por encima de todo en dejar claro que no había cometido ninguna impiedad con los dioses ni injusticia con los hombres; 23 y en cuanto a no morir, él no creía que debía suplicar para evitarlo, sino que incluso pensaba que era un buen momento para terminar su vida. Que ésa era su manera de pensar se puso muy en evidencia cuando la votación de la sentencia fue negativa, pues en primer lugar, cuando se le invitó a fijar por su parte la pena, ni quiso hacerlo personalmente ni permitió que la fijaran sus amigos, sino que incluso afirmó que el hecho de fijar su pena equivaldría a reconocerse culpable19. En segundo lugar, cuando sus amigos quisieron sacarlo de la cárcel furtivamente, no lo consintió, e incluso pareció burlarse de ellos al preguntarles si conocían algún lugar fuera del Ática inaccesible a la muerte. 24 Cuando terminó el juicio, dijo Sócrates: «Pues bien, señores, quienes instruyeron a los testigos haciéndoles ver que debían testimoniar con perjurio contra mí y los que se dejaron sobornar por ellos deben ser conscientes de haber cometido un grave delito de impiedad y una gran injusticia. En cuanto a mí, ¿por qué me voy a sentir menos orgulloso que antes de mi condena, puesto que no he sido convicto

Este diálogo en plena realización del juicio forma for ma parte del procedimiento judicial ateniense, en virtud del cual una y otra parte tenían el derecho a interpelar tanto a los testigos como al adversario. En la  Apología platónica puede verse un ejemplo parecido. 18 Puede referirse simplemente a amigos que según Jenofonte habrían prestado testimonio favorable a Sócrates, no a que se pronunciaran otros discursos de defensa. 19 Hay una contradicción con la  Apología de Platón, según la cual Sócrates habría propuesto, en broma, que se le alimentara en el Pritaneo a costa del Estado, y luego pagar una multa de una mina, que es lo más que él podía pagar; esta cantidad habría llegado a ser de treinta minas, avaladas por sus amigos. En la práctica, no se usaba este procedimiento. En cuanto a la evasión de la cárcel, también rechazada por Sócrates, véase Critón de Platón.

κατακριθῆναι,μηδὲν ἐλεγχθέντι ὡς πεποίηκά τι ὧν ἐγράψαντό με; οὐδὲ γὰρ ἔγωγε ἀντὶ Δ1ὸς καὶ Ἥρας καὶ τῶν σὺν τούτοις θεῶν οὔτε θύων τισὶ καινοῖς δαίμοσιν οὔτε ὀμνὺς οὔτε νομίζων ἄλλους θεοὺς ἀναπέφηνα. [25] τούς γε μὴν νέους πῶς ἂν διαφθείροιμι  καρτερίαν καὶ εὐτέλειαν προσεθίζων; ἐφ᾽ ἐφ᾽ οἷς γε μὴν ἔργοις κεῖται θάνατος ἡ ζημία,ἱεροσυλίαι  τοιχωρυχίαι,ἀνδραποδίσει,πόλεως προδοσίαι, οὐδ᾽ αὐτοὶ οἱ ἀντίδικοι τούτων πρᾶξαί τι κατ᾽ ἐμοῦ φασιν. ὥστε θαυμαστὸν ἔμοιγε δοκεῖ  εἶναι ὅπως ποτὲ ἐφάνη ὑμῖν τοῦ θανάτου ἔργον ἄξιον ἐμοὶ εἰργασμένον. [26] ἀλλ᾽ οὐδὲ μέντοι  ὅτι ἀδίκως ἀποθνήισκω,διὰ τοῦτο μεῖον φρονητέον· οὐ γὰρ ἐμοὶ ἀλλὰ τοῖς καταγνοῦσι  τοῦτο αἰσχρόν [γάρ]ἐστι.παραμυθεῖται δ᾽ ἔτι με καὶ Παλαμήδης ὁ παραπλησίως ἐμοὶ  τελευτήσασ· ἔτι γὰρ καὶ νῦν πολὺ καλλίους ὕμνους παρέχεται Ὀδυσσέως τοῦ ἀδίκως ἀποκτείναντος αὐτόν· οἶδ᾽ ὅτι καὶ ἐμοὶ  μαρτυρήσεται ὑπό τε τοῦ ἐπιόντος καὶ ὑπὸ τοῦ παρεληλυθότος χρόνου ὅτι ἠδίκησα μὲν οὐδένα πώποτε οὐδὲ πονηρότερον ἐποίησα,εὐηργέτουν δὲ τοὺς ἐμοὶ διαλεγομένους προῖκα διδάσκων ὅ τι ἐδυνάμην ἀγαθόν. [27] εἰπὼν δὲ ταῦτα μάλα ὁμολογουμένως δὴ τοῖς εἰρημένοις ἀπήιει καὶ  ὄμμασι καὶ σχήματι καὶ βαδίσματι φαιδρός. ὡς δὲ ἤισθετο ἄρα τοὺς παρεπομένους δακρύοντας, Τί τοῦτο; εἰπεῖν αὐτόν, ἦ ἄρτι  δακρύετε; οὐ γὰρ πάλαι ἴστε ὅτι ἐξ ὅτουπερ ἐγενόμην κατεψηφισμένος ἦν μου ὑπὸ τῆς φύσεως ὁ θάνατος; ἀλλὰ μέντοι εἰ μὲν ἀγαθῶν ἐπιρρεόντων προαπόλλυμαι,δῆλον ὅτι ἐμοὶ καὶ  τοῖς ἐμοῖς εὔνοις λυπητέον· εἰ δὲ χαλεπῶν προσδοκωμένων καταλύω τὸν βιιον, ἐγὼ μὲν οἶμαι ὡς εὐπραγοῦντος ἐμοῦ πᾶσιν ὑμῖν εὐθυμητέον εἶναι.

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de haber cometido ninguno de los delitos por los que me acusaron? Nunca se me ha visto, en efecto, haciendo sacrificios a nuevos dioses en vez de hacerlos a Zeus, Hera y los dioses que les acompañan, ni jurando ni reconociendo a otros dioses. Y en cuanto a los jóvenes, ¿cómo podría corromperlos acostumbrándolos a una vida de dureza y frugalidad? 25 En lo que se refiere a los delitos castigados con la pena de muerte, el saqueo de templos, el robo con escalo20, la esclavitud de un hombre libre, la traición al Estado, ni siquiera mis propios adversarios me imputan ninguno de ellos21. Por ello me pregunto con asombro cómo pudo pareceros que yo había llevado a cabo una acción digna de muerte. 26 Sin embargo, tampoco por el hecho de morir injustamente tengo que tener menos alta la cabeza, porque la vergüenza no es para mí sino para quienes me condenaron. Me consuela todavía el recuerdo de Palamedes22, que murió de manera muy semejante a la mía. Aun ahora sigue inspirando cantos muchos más hermosos que Odiseo, que injustamente ocasionó su muerte. Sé que también testimoniarán en mi favor el futuro y el pasado, haciendo ver que jamás hice daño a nadie ni volví  peor a ninguna persona, sino que hacía el bien a los que conversaban conmigo, enseñándoles gratis todo lo bueno que podía». 27 Después de pronunciar estas palabras se retiró con semblante, actitud y paso sereno, muy de acuerdo con las palabras que acababa de pronunciar. Pero al darse cuenta de que sus acompañantes estaban llorando, dijo: «¿Qué es eso? ¿Es ahora cuando os ponéis a llorar? ¿Acaso no sabéis hace mucho tiempo que desde que nací estaba condenado a muerte por la naturaleza? Sin embargo, si muero prematuramente en medio de una inundación de bienes, es evidente que tendré que lamentarme tanto yo como mis amigos, pero si libero mi vida de las amarguras que me esperan, creo que todos vosotros debéis congratularos pensando que soy feliz».

La palabra griega toichorychía designa expresamente la acción de perforar un muro (de adobe) para entrar a robar en una casa. 21 Cf. Rec. I 2, 62-63. 22 De la muerte de Palamedes se habla también en  Rec. IV 2, 33; fue como combatiente a la guerra de Troya, era un inventor de gran ingenio y murió injustamente a causa de la envidia de Ulises. Su leyenda fue muy famosa en los siglos V y IV. Gorgias compuso un Palamedes, en cuyo comienzo hay una frase que repite la afirmación de Sócrates (cap. 27) de que estamos condenados a muerte desde que nacemos.

[28] παρὼν δέ τις Ἀπολλόδωρος,ἐπιθυμητὴς μὲν ὢν ἰσχυρῶς αὐτοῦ, ἄλλως δ᾽ δ᾽ εὐήθης, εἶπεν ἄρα· Ἀλλὰ τοῦτο ἔγωγε, ὦ Σώκρατες,χαλεπώτατα φέρω ὅτι ὁρῶ σε ἀδίκως ἀποθνήισκοντα.τὸν δὲ λέγεται καταψήσαντα αὐτοῦ τὴν κεφαλὴν εἰπεῖν· Σὺ δέ,ὦ φίλτατε Ἀπολλόδωρε,μᾶλλον ἐβούλου με ὁρᾶν δικαίως  ἢ ἀδίκως ἀποθνήισκοντα; καὶ ἅμα ἐπιγελάσαι. [29]λέγεται δὲ καὶ Ἄνυτον παριόντα ἰδὼν εἰπεῖν· Ἀλλ᾽ ὁ μὲν ἀνὴρ ὅδε κυδρός, ὡς μέγα τι  καὶ καλὸν διαπεπραγμένος,εἰ ἀπέκτονέ με,ὅτι  αὐτὸν τῶν μεγίστων ὑπὸ τῆς πόλεως ὁρῶν ἀξιούμενον οὐκ ἔφην χρῆναι τὸν υἱὸν περὶ  βύρσας παιδεύειν. ὡς μοχθηρὸς οὗτος, ἔφη, ὃς οὐκ ἔοικεν εἰδέναι ὅτι ὁπότερος ἡμῶν καὶ  συμφορώτερα καὶ καλλίω εἰς τὸν ἀεὶ χρόνον διαπέπρακται,οὗτός ἐστι καὶ ὁ νικῶν. [30] ἀλλὰ μέντοι, φάναι αὐτόν, ἀνέθηκε μὲν καὶ Ὅμηρος ἔστιν οἷς τῶν ἐν καταλύσει τοῦ βίου προγιγνώσκειν τὰ μέλλοντα,βούλομαι δὲ καὶ  ἐγὼ χρησμωιδῆσαί τι.συνεγενόμην γάρ ποτε βραχέα τῶι Ἀνύτου υἱῶι,καὶ ἔδοξέ μοι οὐκ ἄρρωστος τὴν ψυχὴν εἶναι· ὥστε φημὶ αὐτὸν ἐπὶ τῆι δουλοπρεπεῖ διατριβῆι ἣν ὁ πατὴρ αὐτῶι  παρεσκεύακεν οὐ διαμενεῖν· διὰ δὲ τὸ μηδένα ἔχειν σπουδαῖον ἐπιμελητὴν προσπεσεῖσθαί  τινι αἰσχρᾶι ἐπιθυμίαι, καὶ προβήσεσθαι μέντοι  πόρρω μοχθηριιας. [31] ταῦτα δ᾽ εἰπὼν οὐκ ἐψεύσατο, ἀλλ᾽ ὁ νεανίσκος ἡσθεὶς οἴνωι οὔτε νυκτὸς οὔτε ἡμέρας ἐπαύετο πίνων,καὶ τέλος οὔτε τῆι ἑαυτοῦ πόλει οὔτε τοῖς φίλοις οὔτε αὑτῶι ἄξιος οὐδενὸς ἐγένετο.Ἄνυτος μὲν δὴ διὰ τὴν τοῦ υἱοῦ πονηρὰν παιδείαν καὶ διὰ τὴν αὑτοῦ ἀγνωμοσύνην ἔτι καὶ τετελευτηκὼς τυγχάνει κακοδοξίας. [32] Σωκράτης δὲ διὰ τὸ μεγαλύνειν ἑαυτὸν ἐν τῶι δικαστηρίωι φθόνον ἐπαγόμενος μᾶλλον καταψηφίσασθαι ἑαυτοῦ 23

Estaba presente un tal Apolodoro23, amigo apasionado de Sócrates, pero persona simple por lo demás, que dijo: «Pero es que yo, Sócrates, lo que peor llevo es ver que mueres injustamente». Y entonces Sócrates, según se cuenta, le respondió, acariciándole la cabeza: «¿Preferirías entonces, queridísimo Apolodoro, verme morir con justicia que injustamente?», y al mismo tiempo le sonrió. 28

Se cuenta también que, al ver pasar a Ánito, dijo: «Ahí tenéis a ese hombre lleno de orgullo, convencido de que ha llevado a cabo una hazaña grande y noble con haberme hecho matar porque, al ver que la ciudad le honraba con las mayores distinciones, dije que no debía educar a su hijo en el oficio de curtidor24. ¡Pobre desgraciado, que no sabe, al parecer, que aquel de nosotros dos que haya dejado hechas las obras más útiles y más hermosas para siempre, ése será el vencedor! 30 Pero —siguió diciendo— tal como Homero25 ha atribuido a algunos de sus personajes en el momento de su muerte pronosticar el porvenir, también yo quiero hacer una profecía26. Tuve una breve relación con el hijo de Ánito y me pareció que no era de espíritu débil, por lo que afirmo que no permanecerá en la vida servil que su padre preparó para él, sino que por no tener ningún consejero diligente caerá en alguna pasión vergonzosa y llegará lejos en la carrera del vicio». 29

Y no se equivocó con estas palabras, sino que aquel muchacho le tomó gusto al vino y ni de día ni de noche dejaba de beber, y al final no fue de ninguna utilidad ni para su ciudad, ni para sus amigos, ni para sí mismo. En cuanto a Ánito, por la mala educación dada a su hijo, y por su propia falta de juicio, incluso después de muerto conserva su mala reputación27. 31

Al ensalzarse a sí mismo ante el tribunal, Sócrates despertó el odio de los jueces y los impulsó 32

Sobre Apolodoro de Falero, gran admirador de Sócrates, puede verse P LATÓN,  Banquete 172b-c, Fedón 59a~b, 117d, y JENOFONTE, Rec. 2, 17. 24 Era el oficio del propio Ánito. Aunque Sócrates no despreciaba tal oficio, pensaba que su hijo, bien dotado intelectualmente, podía dedicarse a cosas más interesantes. En el  Menón (91c), expresa el propio Ánito su deseo de que ni sus parientes ni sus amigos a migos sigan las enseñanzas de los sofistas, sofistas , entre los que incluye sin duda a Sócrates. 25 En Ilíada XVI 851 y sigs. Patroclo al morir a manos de Héctor le profetiza su próxima muerte a manos de Aquiles, y Héctor en XXII 358 y sigs. le profetiza pr ofetiza a Aquiles su muerte por obra de Paris P aris y Apolo. 26 Cf. Platón, Apología 39c-d. 27 Al menos en los medios relacionados con Sócrates. Esta mala fama se basaba sobre todo en el hecho de ser Ánito el principal culpable de la muerte del filósofo, como se dice en el  Erótico de Plutarco (762D).

ἐποίησε τοὺς δικαστάς. ἐμοὶ μὲν οὖν δοκεῖ  θεοφιλοῦς μοίρας τετυχηκέναι· τοῦ μὲν γὰρ βίου τὸ χαλεπώτατον ἀπέλιπε, τῶν δὲ θανάτων θανά των τοῦ ῥάιστου ἔτυχεν. [33]ἐπεδείξατο δὲ τῆς ψυχῆς τὴν ῥώμην· ἐπεὶ γὰρ ἔγνω τοῦ ἔτι ζῆν τὸ τεθνάναι αὐτῶι κρεῖττον εἶναι, ὥσπερ οὐδὲ πρὸς τἆλλα τἀγαθὰ προσάντης ἦν,οὐδὲ πρὸς τὸν θάνατον ἐμαλακίσατο,ἀλλ᾽ ἐμαλακίσατο,ἀλλ᾽ ἱλαρῶς καὶ  προσεδέχετο αὐτὸν καὶ ἐπετελέσατο. [34] ἐγὼ μὲν δὴ κατανοῶν τοῦ ἀνδρὸς τήν τε σοφίαν καὶ  τὴν γενναιότητα οὔτε μὴ μεμνῆσθαι δύναμαι  αὐτοῦ οὔτε μεμνημένος μὴ οὐκ ἐπαινεῖν.εἰ δέ τις τῶν ἀρετῆς ἐφιεμένων ὠφελιμωτέρωι τινὶ  Σωκράτους συνεγένετο,ἐκεῖνον ἐγὼ τὸν ἄνδρα ἀξιομακαριστότατον νομίζω.

28

más aún a votar su condena. Por mi parte, creo que ha alcanzado un destino grato a los dioses, pues abandonó lo más duro de la vida y encontró la más fácil de las muertes. 33 Demostró así la fortaleza de su espíritu, pues cuando se dio cuenta de que para él era preferible morir a seguir viviendo, lo mismo que no se opuso a los otros bienes de la vida, tampoco se acobardó ante la muerte, sino que la aceptó y la recibió con alegría. 34 Por mi parte, cuando pienso en la sabiduría y nobleza de espíritu de aquel hombre, ni puedo dejar de recordarlo ni, al acordarme de él, puedo dejar de elogiarle. Si alguno de los que aspiran a la virtud tuvo trato alguna vez con alguien más beneficioso que Sócrates, considero que tal hombre debe ser tenido por muy feliz28.

Jenofonte termina irónicamente refiriéndose a una «posibilidad» que considera imposible.

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