(PDF) La creación de la imprenta Argentina

June 10, 2018 | Author: Anonymous | Category: Documents
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Esta imprenta será la única de origen americano, hasta la fecha, y la primera en la región, a diferencia de la instal...

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JOSÉ CARLOS BALMACEDA EL ORIGEN DE LA IMPRENTA ARGENTINA: INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DEL “INCUNABLE” GUARANÍ IMPRESO EN LORETO. Introducción El descubrimiento de América se produce con el mandato y auspicio de los Reyes Católicos. La reina Isabel dio el máximo apoyo a este proyecto cargado de expectativas, mientras que la galaxia Gutenberg se difundía por el Imperio y el resto de Europa. En los siglos posteriores se instalarán imprentas en las nuevas ciudades Americanas con el principal objetivo de la evangelización. Con la llegada de la Compañía de Jesús a la gobernación del Río de la Plata a partir de 1609 comienza una época trascendente de la historia de Sudamérica. La primera imprenta Argentina llegará a través de los misioneros que se instalarán en las reducciones y como principal vehículo del proyecto de evangelización y trasmisión a los pueblos guaraníes de la cultura cristiana y europea. Esta imprenta será la única de origen americano, hasta la fecha, y la primera en la región, a diferencia de la instalada en México partir el siglo XVI y en el resto de las ciudades americanas que fueron importadas desde España, Portugal, Italia, Inglaterra, etc. Lamentablemente nunca se ha valorado suficientemente este aspecto único y básico como resultado de tanto esfuerzo, enfatizando los aspectos positivos de los mentores1 y subvalorando el de los indígenas. No podemos ignorar, sin embargo, que los jesuitas fueron escogidos cuidadosamente entre muchos candidatos sólidamente preparados, no sólo en cuanto a la religión, también en los conocimientos de su época en las ciencias y las artes. En las Misiones se introdujeron todos los oficios mecánicos; relojeros, carpinteros, ebanistas, mineros, metalúrgicos, constructores, etc. para poder realizar los planes de economía autosuficiente y la organización eficiente de la sociedad misionera. De esta manera, indiscutiblemente las reducciones fueron, principalmente, cuna de escultores, músicos, escritores, pintores, grabadores e impresores. La imprenta creada en las Misiones, armada primero en la reducción de Loreto, será llevada luego a Candelaria, San Javier y Santa María la Mayor, y aunque podría creerse que eran varias, las investigaciones coinciden en apuntar que fue la misma y única prensa que se trasladaba a los distintos pueblos, no así los tipos móviles que cada lugar podría haber tenido los suyos2. De su producción se han conservado muy pocos ejemplares. Del primero que ha llegado hasta nosotros exponemos a continuación una síntesis del estudio que hemos realizando y un registro de las filigranas del papel utilizado en el incunable argentino que nos permite aportar algunas precisiones sobre su origen. Los incunables Incunabula palabra latina usada por ciertos autores clásicos en el sentido de origen, de infancia, de comienzo o arranque de una historia. Bernhard von Mallinckradt se refirió en 1640 por primera vez a los orígenes de la imprenta como prima typographiae incunabula que rápidamente pasó a denominar a todos los ejemplares editados en Europa desde la invención de Gutenberg hasta el año 1500 inclusive, entendiendo por incunable todo papel impreso desde el gran tratado, profusamente ilustrado, bellamente encuadernado, hasta la simple hoja volante

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Sobre este aspecto es muy innovador la reflexión de P. Martín M. Morales, SJ (1999), “Historia del Institutum Historicum Societatis Iesu. Perspectivas e Interdisciplinaridad”, en Patrimonio Jesuítico. Secretaria de Cultura. Buenos Aires. 2 Loreto fundada en 1610, y trasladada en 1632 al margen oriental del río Paraná, se encontraba a 31 leguas de Santa María. Ésta fundada en 1726 sobre el río Iguazú y mudada en 1633 a la provincia de Uruguay. San Francisco Javier, se fundó en 1629 sobre el arroyo Tabituí que desagua en el río Uruguay distaba de Santa María sólo a cinco leguas y 36 leguas de la primera.

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impresa, aunque con rasgos esenciales, diferenciadores de los posteriores, que avalan el criterio convencional de incunable.

1. Remates de capítulos grabados para el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705).

No obstante se ha prolongado hasta 1520 con la nueva calificación de post-incunable a cualquier ejemplar editado en este segundo periodo para las ediciones europeas, ya que luego de ese tiempo, se ha supuesto, no se produce en los talleres de imprenta ninguna modificación, ni en el instrumental ni en el modo de trabajar3. Nuestros primeros impresos no entran en la categoría de incunables según las normas establecidas en Europa y sólidamente estancadas por la erudición, aunque adherimos a algunos autores4 que utilizaron la calificación de incunable para los primeros impresos salidos de las imprentas americanas. Creemos, además, que los nuestros reúnen ciertas particularidades “de cuna”, como los que más, sólo el papel es europeo y más precisamente de Génova y no por falta de interés en fabricarlo, el resto es una producción absolutamente nativa. Nos parecen muy apropiadas, y no por repetidas, las palabras de Bartolomé Mitre5: "la aparición de la imprenta en el Río de la Plata es un caso singular en la historia de la tipografía, después del invento de Gutenberg. No fue importada; fue una creación original. Nació o renació en medio de selvas vírgenes, como una Minerva indígena, armada de todas sus piezas, con tipos de su fabricación manejados por indios salvajes recientemente reducidos a la vida civilizada, con nuevos signos fonéticos de su invención y hablando una lengua desconocida en el viejo mundo. Por lo tanto, es a todos ellos que se les debe el honor de haber sido los fundadores del arte tipográfico de la República Argentina”. Creación y producción de la imprenta Misionera Los orígenes de la imprenta en el Río de la Plata se remontan a 1630, cuando los jesuitas comenzaron a solicitar el privilegio para tener un taller propio en las Misiones, elemento fundamental para difundir la doctrina, aunque las solicitudes de tantos años no llegaron a conseguir la instalación hasta fines del siglo XVII, que el malagueño José Serrano y el vienés Juan Bautista Neumann, junto a los artesanos y artistas guaraníes, armaron la primera prensa, fundieron los tipos necesarios, grabaron las estampas e imprimieron los primeros libros misioneros. Las frases del Padre Serrano sobre su creación son categóricas: “la imprenta, como las muchas láminas para su realce (se refiere a la impresión del libro De la diferencia entre lo temporal y eterno), han sido obra del dedo de Dios, tanto más admirable, cuanto los instrumentos son unos pobres indios que disipan toda duda respecto del origen de aquella imprenta”. 3

Julián Martín Abad (2004), “Sobre incunables españoles y sobre incunables de las bibliotecas españolas: últimas aportaciones” en Juan Parix primer impresor en España. Caja de Segovia. 4 Abel Cháneton (1926), Los incunables bonaerenses, Boletín Instituto de investigaciones Históricas. Bs.As. José Lázaro (1925), Los incunables bonaerenses. Madrid. Ramón Menéndez Pidal (1944), Los incunables americanos. Siglo XVI. Madrid, entre otros. 5 Bartolomé Mitre (1983), Orígenes de la imprenta Argentina. La Biblioteca. Buenos Aires, t. 2.

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En las reducciones hubo bibliotecas, algunas de ellas muy importantes, como la de Candelaria6 que contaba con 4.000 obras. Así en las treinta bibliotecas se contabilizaron cerca de 13.000 libros. No obstante la prioridad de las Misiones era la publicación de los escritos en guaraní; lengua de los indígenas7. Si bien por orden de la Compañía de Jesús se editaban en Europa obras necesarias para la evangelización, otras no se podían imprimir, por falta de medios, ante la desesperación de los misioneros de las Doctrinas. Ya en 1632 se entregó un memorial en Roma, del padre J. B. Perusino al padre general Minucio Vitelleschi, planteando la urgente necesidad sobre la publicación de varias obras en lengua guaraní y su imposibilidad de imprimirse en Europa. Se pedía se enviara un experto en arte tipográfico desde Francia, Alemania o Flandes. Será, en principio, de esta última el padre elegido que, según información al Provincial F. Vázquez Trujillo de Paraguay se encargaría de la estampación de los Vocabularios, aunque tampoco se concretó8, y el padre Antonio Ruiz de Montoya termina llevando en 1637 sus libros para imprimirlos en Madrid. En las Misiones se seguían copiando a mano los libros impresos, por lo que se pedía que alguien con buena letra viniese para ayudar a terminar la Historia del Paraguay del padre Juan Pastor, obra posteriormente perdida antes que se publicara. Por otra parte, debemos saber que en la travesía desde Europa hasta las Misiones, las ediciones llegaban menguadas dado los avatares del recorrido y el lógico deterioro y perdidas. Montoya publicó 5.000 ejemplares, en Madrid, de su Arte de la lengua guaraní y su Conquista Espiritual, y perdió más de la mitad de la edición en el traslado. Los testimonios sobre la instalación y fabricación de la imprenta de las reducciones corresponden a los padres: Antonio Sepp9 en el prólogo de la edición latina fechada en 170110 de su obra Continuatio Laborum..., que estaba para ser publicada, se refiere al padre Juan Bautista Neumann, natural de la provincia de Bohemia, que publicó en caracteres un libro del que no había en las Misiones “y aunque los tipos de la impresión son desiguales a los de las impresiones europeas, son, con todo, legibles”, y en el prólogo de la edición alemana, Sepp agrega: “Hace un año (1700) que el padre Neumann, introdujo la tan necesaria y ansiada imprenta e imprimió el Martirologio Romano, el cual, aunque no puede compararse con las impresiones de Amberes, contiene cuanto necesitan los indios para leer en el refectorio” Otro testimonio años más tarde, en 1725, que corresponde al padre Miguel Streicher basándose en las comunicaciones verbales del padre procurador de la Misión del Paraguay refiriéndose al jesuita alemán, dice que “se había ingeniado para fundar una tipografía sin gasto alguno tan útil que ya han estampado varios libritos y aun algunos grandes”. La producción de la imprenta comenzó con la edición de Flos Sanctorum del padre Pedro de Rivadeneira (1700), Martirologio Romano (1704), y De la diferencia entre lo temporal y eterno de Juan Eusebio Nieremberg (1705). Existe un paréntesis, al menos de información, entre 1705 y 1709 que se cree posible una reedición del Martirologio. Cuatro años más tarde, en 1713, se edita la Instrucción Práctica para ordenar santamente la vida, del padre Antonio Garriga, y en 1720, según el padre Juan Speth, el herborista Segismundo Asperger preparaba en Loreto una obra que consideraba de gran utilidad didáctica para que se publicase.

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En este pueblo fundado por Juan de Ayolas con una ubicación accesible al resto, residía el Padre Superior desde donde realizaba las visitas anuales a las doctrinas. 7 Los misioneros se enfrentaron a necesidades prácticas en una región en donde incluso los mestizos y españoles hablaban guaraní, por lo que optaron comunicar las cosas de la fe en lengua guaraní de un modo fácilmente comprensible para todos y al mismo tiempo enseñar español a los niños. Bartomeu Meliá (1992), La lengua Guaraní del Paraguay: historia, sociedad y literatura. MAFRE, Madrid. 8 Años más tarde, en 1695, Tirso González desde Roma reitera la imposibilidad de enviar un experto comentando, “yo me holgara harto de poder disponer el enviar letras de imprenta y sujeto inteligente de impresión para que allí se pudiesen imprimir estos libros, pero no se halla sujeto de arte”. 9 Sepp, junto al italiano Domenico Zípoli, fue uno de los mejores músicos de las reducciones, creando un centro musical en Yapeyú, donde se fabricaban desde una sencilla flauta hasta un complicado órgano de pedales. Éste fundó un verdadero conservatorio de música. 10 Ésta obra se imprimió, años después, en 1710 en Ingolstadt, Alemania.

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Sin embargo, en todo este tiempo, según Antonio Sepp, se imprimieron varios pequeños tratados en lengua española-guaraní y el padre Buenaventura Suárez11 publicó pequeños libros de efemérides, calendarios, tablas astronómicas, que fueron distribuidas hasta el Perú, aunque todo esto permanece en las noticias y tampoco sabemos la cantidad de ejemplares de cada edición.

Sólo conocemos después del libro de Garriga, el Manuale ad Usum Patrum Societalis Jesu, publicado en 1721 (345 pág.), y al año siguiente con gran trabajo tipográfico la impresión de El Vocabulario Guaraní de Antonio Ruiz de Montoya (589 pág.), reeditada y revisada por los padres Paulo Restivo y Simón Bandini. Llegamos de esta manera a otro hito de la imprenta misionera con la publicación, ese mismo año, de Explicación del Catecismo en Lengua Guaraní (402 pág.), de Nicolás Yapuguay, cacique y músico guaraní de la reducción Santa María la Mayor. También del mismo autor se publicó un tomo de Sermones y ejemplares en lengua guaraní, impreso en San Javier en 1727, año en que se publica el último impreso conservado de esta imprenta: Dr. D. Joseph de Antequera escribió al Ilmo. Y Reverendísimo Señor obispo del Paraguay, junto con una estampa impresa en 1728, en San Ignacio, de Juan Nepomuceno por el indígena Tomás Tilcara12.

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Este jesuita había creado en la reducción de Santos Cosme y Damián un observatorio astronómico y a él también se deben unos estudios sobre los satélites de Júpiter. 12 La estampa se encontraba, según Furlong (1943), en la colección de Alejo González Garaño de Buenos Aires.

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2. Se observa la diferencia entre la portada del libro De la Diferencia de lo temporal y lo eterno y las otras las portadas de ediciones de la imprenta posteriores.

El “incunable jesuítico”: antecedentes y bibliografía Del primer impreso de la imprenta indígena sólo nos ha llegado hasta ahora su registro en los inventarios de las bibliotecas de los jesuitas efectuados a raíz de la expulsión en 1767. Inventarios que brindan también la información que entre 1704-5 se publicó en esta imprenta, aunque también perdida, el Flos Sanctorum del padre Pedro de Rivadeneira en su traducción al guaraní por el padre José Serrano13. Serrano fue el traductor al guaraní de algunas obras y entre estas emprendió la del tratado De la diferencia entre lo temporal y eterno14 de Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658). Esta traducción hecha en 1693 junto a la obra de Rivadeneira, iban, en principio, a ser impresas en Roma15, y por lo tanto estaban sometidas a la censura del Deán de la catedral de Asunción y gobernador del obispado Bernardo Cerlin. Sin embargo no se remitieron a Roma. Furlong encuentra en este repentino cambio de planes, la irrupción de la prensa tipográfica en las Misiones (1700) gracias a la habilidad del padre Neumann y sus colaboradores guaraníes, que confirma, a su vez, el mismo padre Serrano en una carta, enviada a Tirso González en Roma, “Retorno al Divino señor el haber logrado el deseo de V. P. se impriman estas obras en las Doctrinas, sin gastos, así de la ejecución como en los caracteres propios de esta lengua (se refiere a la guaraní) y peregrinos de la Europa, pues así la imprenta como en las muchas láminas para su realce, han sido obra del dedo de Dios tanto más admirables cuanto los instrumentos son unos pobres indios nuevos en la fe y sin la dirección de los maestros de Europa, para que conste que todo es favor del Cielo que quiso por medio tan inopinado enseñar a estos pobres las verdades de la fe”.

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Existe un envío de esta obra en 1744 al procurador de Lisboa Manuel Campos, que se supone es de esta impresión. De esta obra se imprimieron en España las siguientes ediciones; Madrid 1640; Imprenta Real, Madrid 1645; Madrid 1654; Juan Vejerano, Sevilla 1683; Imp. De Francisco Guasch, Barcelona 1698; P. Camping, Barcelona 1714; Oficina de Carlos Givert y Tutó, Barcelona 1742; González, Madrid 1757; Pamplona 1759; Manuel Martín, Madrid 1776; Viana Razola, Madrid 1783; Imp. Sierra, Barcelona 1792; Madrid 1814; P. Riera, Barcelona 1862; Barcelona 1877; Apostolado de la Prensa, Madrid 1945, y las ediciones francesa; Imp. Vrayet de Surey, París 1848; y la traducida en las Misiones; Imp. De G. Verdussen, Amberes 1684 y Poblet, Buenos Aires 1945. 15 Tirso González escribía, en 1695, desde Roma al provincial del Paraguay alabando la labor del padre Serrano, “porque me parece muy útil para los indios que sabiendo leer se podrán aprovechar de estos libros”. 14

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Aparte de las ayudas de “Dios y del Cielo” los guaraníes han dejado suficientes muestras de su capacidad artística y artesanal que los convierte en verdaderos artífices para imitar y crear todo lo que se les pidiera. Tampoco podemos negar la maestría con que los artistas guaraníes supieron combinar las formas del barroco con los motivos de flora y fauna característicos de gran belleza y valor histórico, que algunos han dado en llamar “el barroco jesuítico-guaraní”16.

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Josefina Plá (1975), El barroco hispano-guaraní, Ed. del Centenario. Asunción.

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3. Iniciales de capítulos. De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705).

a

b

4. a. Manuscrito guaraní imitando las letras de molde. Col. Museo Mitre. Buenos Aires. b. Manuscrito posterior a la introducción de la imprenta imitando las impresas. Col. Seminario de Catamarca. Argentina.

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Existen varios ejemplos de copias manuscritas de libros impresos17 (F.4 a, b y c), que nos posibilitan imaginar su capacidad para vaciar los tipos y que también grabaran las ilustraciones, como prueba la tercera obra impresa y primera de las conservadas de esta imprenta por los tipógrafos y grabadores guaraníes a la que nos referimos particularmente en esta ponencia y reproducimos varias de sus ilustraciones. Integran la obra de Nieremberg, 5 libros en un volumen impreso en formato in-folio18 de 438 páginas (a las que ahora hay que restarle una), impresas a dos columnas (F. 9) y con un formato en la actualidad de 280 X 184 mm19. La portada lleva la totalidad de datos: título, autor, traductor, dedicatoria, licencia y pie de imprenta, De la diferencia entre lo temporal y eterno, crisol de desengaños, con la memoria de la eternidad, postrimerías humanas, principales misterios divinos, por el Padre Juan Eusebio Nieremberg, de la Compañía de Jesús, y traducido en la lengua guaraní por el Padre Ioseph Serrano, de la misma Compañía, dedicado a la Magestad del Espíritu Santo. Con licencia del Excelentissimo Señor D. Melchor Lasso de la Vega Portocarrero, Virrey, Gobernador y Capitán del Perú. Impreso en las Doctrinas, año de 1705

c c. Index Capitum, de la Historia Provinciae Paraquariae Societatis Iesu. De Nicolás del Techo. Col. Manuscritos Biblioteca Nacional de Madrid. 17

Copias a mano, a veces difíciles de distinguir a primera vista de libros impresos, tales los del Museo Mitre, el Seminario de Catamarca en Argentina y el de la Biblioteca Nacional de Madrid. 18 Furlong lo describe, equivocadamente, como un impreso en formato 4º (pág. 141). Sin embargo, el libro corresponde al formato in folio, como la describía José Toribio Medina (1892), Historia y bibliografía de la imprenta en la América Española, Museo de Ciencias Naturales. La Plata, Argentina. La posición de los corondeles verticales, en el formato in folio, junto a la filigrana ubicada en el centro de la página lo confirman, como las medidas, que aunque reducidas por el guillotinamiento de sus laterales, corresponden al formato papelero de 315x430 mm. 19 Medina, sin embargo, anota la medida de 25x16cm, que es inexacta. El investigador a pesar de no reproducir la portada anota entre paréntesis “dentro de una orla de viñetas” y cuando cuantifica las Cul de Lampe, agrega “las pequeñísimas de la portada”. Coincidiría también con la actual que lleva el reverso en blanco.

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La impresión del libro es correcta en todo sentido, según la mayoría de los expertos y en particular de Furlong que la define, “tal vez sea el más perfecto de cuantos se publicaron en la América Meridional durante los siglos XVII y XVIII. Aun hoy día, honraría a un taller tipográfico, por la limpieza y nitidez de sus páginas” (F. 9). “Los tipos son hermosos y variados, y sin duda mejor trabajados y fundidos que los usados en no pocas imprentas europeas de aquella época. Los hay de elegantes contornos y de fina delineación. Incuestionablemente fueron fundidos en estaño, como eran de estaño o cobre las láminas grandes que se hallan en la primera parte del libro”. Según la observación de Medina los tipos eran nuevos y se imprimieron dos páginas a la vez y cada pliego de cuatro páginas. Asimismo, basta para disipar todas las dudas sobre este punto el testimonio de don Juan A. de Lazcano, quien después de la expulsión de los jesuitas informó sobre los restos de aquella imprenta y aseguró que los tipos eran de estaño. Otro jesuita el Padre Martín Dobrizhoffer ocupándose de las habilidades de los indios de las Reducciones escribía a fines del siglo XVIII: "Que no pocos de ellos imprimieron libros, y libros de gran volumen, y no solamente en lengua guaraní sino también en lengua latina, y, lo que es más, ellos mismos fundieron con estaño los caracteres o notas tipográficas". El Virrey marqués de Loreto interesado en saber el paradero de la prensa, recibió una carta el 28 de noviembre 1784 de Francisco Piera donde le enviaba las noticias del gobernador Gonzalo de Doblas que decía que “sólo existían fragmentos de la prensa que era de madera, muy mal construida y al presente toda hecha pedazos y, que en el almacén, quedan una corta porción de caracteres de estaño, que calculo en medio celemín, que es una décima parte de una fanega, y que los iban gastando en remendar fuentes y platos de estaño”20. Pero lo singular de este elaborado libro son sus muchas y valiosísimas láminas, magistralmente diseñadas y grabadas por los artistas guaraníes. La edición contiene sesenta y siete viñetas xilográficas en su mayoría (F.1 y 3), y cuarenta y tres láminas abiertas en cobre, cantidad nunca superada en otras ediciones. Entre todas merecen particular mención la que presenta en forma simbólica la diferencia entre lo temporal y eterno (F.5a), la que lleva el escudo real y el de la Compañía de Jesús, sostenidos ambos por dos figuras representativas del valor y de la religión con las leyendas: labor et fortiludo omnia vincunt; celus domus tuae comedit me (F. 6a). No cabe duda que ésta sirvió de inspiración para grabar la estampa 6b, donde vemos a san Ignacio y san Francisco Javier con antorchas iluminando el mundo. El retrato de R. P. Tirso González dentro de un cuadro orlado, con los escudos de la Compañía de Jesús, firmada por el grabador guaraní Juan Yapari (F. 7). La matanza de los inocentes (F. 5.b). Las imágenes de las figuras 8b, 10 y 11 que aportan elementos simbólicos autóctonos, y muchas más como las impresionantes imágenes de la serie del infierno incluida en el libro III, que no podemos reproducir por el espacio que necesitaríamos.

Aunque la mayor parte de las láminas son reproducciones de las que hizo Gaspar Bouttats para la edición del libro de Nieremberg, impreso en Amberes en 168421, hemos de advertir que, a lo menos una tercera parte, son parciales enteramente originales. Aun las que son copias, están de tal modo ejecutadas que no cabe dudar de la singular destreza y habilidad de aquellos indígenas que emulaban a los artistas de Italia, Alemania y de Holanda22.

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J.T. Medina (1892), op. Cit. Estos están firmados Galp:Bouttats, inven: et fecit. 22 El padre Pedro Labbé (1711), escribía a Francia, desde Concepción de Chile, que había “visto (en las Misiones) hermosas pinturas, libros impresos, órganos y todo tipo de instrumentos musicales, relojes de faltriquera, planos y mapas grabados. Sus iglesias están adornadas con lo más perfecto”. Cartas edificantes y curiosas escritas en las Misiones extranjeras y de Levante por algunos misioneros de la Compañía de Jesús, Madrid, 1754. 21

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5a. Anteportada grabada representando lo temporal y lo eterno, sin foliar.

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5b. La matanza de los inocentes. De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705).

12

6a. Grabado con el anagrama jesuítico y el escudo Real. De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705),

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6.b. Grabado de inequívoca inspiración del anterior donde aparece el diseño guaraní.

Este libro es el más antiguo que ha llegado hasta nosotros de aquella imprenta. Sólo quedan dos ejemplares23, uno en una colección particular de Buenos Aires y el otro en la biblioteca Enrique Peña del Archivo del Complejo Museográfico E. Udaondo de Luján en la provincia de Buenos Aires24, y como hemos visto fue íntegramente compuesto en territorio actualmente argentino. Sólo el papel es extranjero. Hasta aquí los antecedentes aportados por los investigadores hasta la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, otros trabajos posteriores nos ofrecen datos que en principio podría creerse que existían más ejemplares de la obra. Ackerson-Addor25 en 1976 informa que uno pertenece a la Compañía de Jesús en Argentina, y el segundo a una colección particular de París. Posteriormente en 1983 confirma que el libro atribuido a la Compañía es el de la colección Peña y que se encuentra en el museo de Luján. Se trata, por lo tanto, del ejemplar que 23

Medina y Furlong sólo estudiaron el de Luján creyendo que sólo había un ejemplar, al igual que Trelles, su propietario, en ese momento. 24 Agradezco muy especialmente al director del Complejo E. Udaondo, Arq. Roberto Grin, a Susana Rossi, directora del archivo Estanislao S. Cevallos y a Mariana Luchetti del departamento de investigación por su generosa colaboración en la consulta de este ejemplar (nº 39734). 25 Susana Ackerson-Addor, “Le papier en América Latine”, Historians suisses du papier. p. 12.

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perteneció a Pedro De Angelis hasta 1856 que pasa a Manuel Ricardo Trelles, a quién Medina dedica el capítulo “La imprenta del Paraguay” de su libro, y luego por compra pasa a la colección Peña. El otro ejemplar, creemos el de París, ya pertenece a la colección de Horacio O. Porcel26. La autora comparándolo con el de Luján se refiere a la similitud del papel, y a la diferencia de los cantos dorados, este los lleva marmolados, que nos indica que también fue reencuadernado, aunque esta parece es de data más antigua. Éste ejemplar, y siempre según la autora, lleva un grabado de una inmaculada que también reproduce en su trabajo, inexistente en el de Luján y sin ninguna referencia por otros autores. Los investigadores Furlog y Medina, mencionan 43 láminas para éste ejemplar. Sin embargo nuestra cuenta es de 42 estampas27, que hemos confirmado asimismo con el material informático, que poseemos, aportado por el Museo bonaerense, que confirma la falta de una lámina. Sin duda la inmaculada, y siempre que pertenezca a esta edición, fue perdida o sustraída luego que estos autores lo hayan estudiado y antes de ser encuadernado, ya que aparentemente no existe rastro de sustracción por rasgado o corte de la misma. No tenemos respuesta a estos interrogantes, marginales, al menos por ahora, a nuestro estudio del soporte, que proponen una exhaustiva investigación sobre las intervenciones y registros llevados a cabo y la traslación de dominio de los dos únicos ejemplares. Cuadro 1 Foliado de los grabados* existentes en el libro De la diferencia de lo temporal y eterno, colección biblioteca E. Peña del Museo E. Udaondo. Libro

** I II III IV V

Folios nº

I, IV, VIII, IX 6, 12, 14, 34, 38, 44, 46, 58, 60, 62, 68 2, 4, 8, 12, 18, 20, 26, 30, 40, 44, 56, 62, 68, 88 12, 52, 88 64, 68, 72, 78, 88, 96, 102, 106, 110 66

Sub-total

total

4 11 14 3 9 1

42

 Cada grabado ocupa toda una página. ** Esta foliación corresponde a los grabados intercalados en la anteportada, licencia y dedicatoria.

26

Este ejemplar figuraba en 1930 en el catálogo de venta nº 546 de Maggs Bros en Londres. Susana Ackerson-Addor, “Le papier des livres imprimés dans Rédutions Jésuites” Vol. 4 IPH. p. 373. 27 4 grabados al comienzo, y en los libros 1= 11, libro 2 = 14, libro 3= 3, Libro 4= 9 y el libro 5= 1 totalizando 42 grabados (cuadro 1).

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7. Único grabado firmado por Juan Yaparí, De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705).

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Dos ejemplos más de los 42 grabados del libro. En la página siguiente aparece un yaguar o yaguareté; Félido habitual de la selva misionera. (1705).

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Los intentos de fabricar papel en las misiones

España tenía grandes dificultades para proveer del papel que necesitaban sus colonias. Su propia manufactura era reducida y le faltaba la calidad que le brindaba el papel italiano, especialmente el genovés, que a pesar de su importantísima producción para la Corona Española no satisfacía totalmente la demanda americana. Son varios los testimonios sobre el pequeño contrabando de papel que hacían los jesuitas en sus viajes, además de los permanentes encargos de éste y otros productos, escasos en las reducciones, a otros viajeros. Si bien la necesidad que existía de papel en las colonias americanas estimulaba la creación de molinos para su fabricación, las demandas debían ser satisfechas desde España, destinándose las importantes remesas de papel remitidas al monopolio del papel sellado y del tabaco, quedando insignificantes cantidades consignadas al comercio, a las imprentas y a los particulares. Esta carencia generó un gran tráfico ilegal de papel durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Ya hemos expuesto que un alto porcentaje del papel de la documentación hispanoamericana es de origen genovés28. También las ediciones “incunables” jesuíticas y en particular el ejemplar que nos ocupa llevan este papel. Dada la instalación de la imprenta, el costo, las demoras y la constante carencia de papel habían hecho replantearse varias veces a los misioneros la instalación de una fábrica de papel en las reducciones jesuíticas, a pesar de la prohibición de instalarlas en las colonias por orden de la Corona Española. Existen reiterados reclamos, no sólo de la carencia del papel, también de la intención de poner esa fábrica en la correspondencia de esos años de los padres Sepp, Streicher y Rico. Éste último llegó a solicitar con gran insistencia al procurador de los jesuitas en Barcelona le consiguiera un oficial práctico en la fabricación de papel de Tarragona para que viniera a las Misiones a instalar una fábrica de papel. A pesar de tantas solicitudes no pudo instalarse.Después de imprimir una docena de obras grandes y un número mayor de obritas de pocas páginas, dejó de imprimir en 1730 la imprenta de las Misiones, o lo hizo muy de cuando en cuando con obras menores, estampas, hojas sueltas y aunque pudieron influir varias causas, debe atribuirse fundamentalmente a la falta de papel. Deberemos esperar más de un siglo para encontrar el establecimiento de la primera fábrica de papel en la República Argentina29.

28

José Carlos Balmaceda (1998), “Las filigranas de los primeros impresos de Buenos Aires”, 24 Congreso IPH. Vol.12. Porto (Portugal). (2001), FILIGRANAS. Técnicas para su Reproducción. Universidad de Málaga. 29 José Carlos Balmaceda (1997), “Los inicios de la fabricación en Argentina”, II Congreso nacional de AHHP. Cuenca. España.

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9. Página del libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705).

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10. Otra de las imágenes donde se observa el aporte indígena. De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705).

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11. En este grabado, copia de Buttats, se ha agregado la parte inferior con el felino y el burro (1705).

La encuadernación y el papel del libro De la diferencia entre lo temporal y eterno Furlong da cuenta de este ejemplar que tuvo entre sus manos y que pudo estudiar con detenimiento y al que dedica parte de su trabajo de la imprenta misionera y hasta ahora es

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tomado como una referencia obligada30. Aunque encontramos en nuestro estudio algunas diferencias con éste. La encuadernación actual se llevó a cabo por encargo del coleccionista Enrique Peña31 y no tenemos datos de cuándo y quien la efectuó, aunque por la fecha de su muerte debió producirse antes de 1924. Medina, años antes, y Furlong32 no describen encuadernación alguna, lo que nos lleva a creer que la actual fue posterior a su consulta, pero también a preguntarnos si mantenía la original. La encuadernación fue realizada en cuero color suela que presenta cintas doradas en su decoración y también en los cantos, con decoración vegetal en gofrado. El lomo lleva 5 nervios y dos tejuelos de color negro con la tipografía del texto33 en dorado y un intercalado de cuatro flores de lis en los entre nervios. Lleva guardas jaspeadas con el motivo de olas y guardas de cortesía blancas, de papel continuo, con la filigrana del fabricante catalán Bartolomé Costas. Esta operación, suponemos, produjo el guillotinamiento de las barbas de los pliegos para poder dorar los cantos, reduciendo considerablemente el tamaño de las hojas a 280 x 184 mm. Tampoco reproduce la portada, igual que Medina, algo curioso si consideramos que lo hizo con la de los restantes incunables producidos por ésta imprenta34. Su omisión avalaría nuestro parecer que faltaba o estaba muy deteriorada. Sobre ésta, por nuestra parte, tenemos fundamentadas dudas que corresponda a la edición original. Está impresa en medio folio de papel inglés y lleva la filigrana Brittania, careciendo de contramarca o alguna inicial, a diferencia de la totalidad del libro que está impreso en papel genovés. Según los corpus de filigranas esta marca aparece por primera vez en 1706 aunque según nuestra observación es de producción posterior35. El medio pliego presenta un marcado oscurecimiento, la superficie muy regular y un espesor mayor que el resto de los folios, lleva 8 corondeles gruesos cada 25 mm y 7 puntizones por cm. Además, sólo lleva el texto sin ninguna ilustración o viñeta salvo una pobre guarda decorativa tipográfica que muestra una notable diferencia con las otras portadas (F.2). El tomo de Luján está impreso, salvo la hoja de la portada, en su totalidad, texto y grabados en papel genovés. Todos los pliegos pertenecen a los molinos papeleros voltreses marcados con las filigranas de los tres círculos36 y el escudo de Génova que se encuentran en el medio pliego derecho, llevando las iniciales del propietario y del maestro, además de otros signos y números que pueden indicar la calidad del papel37.

30

Guillermo Furlong (1943), Orígenes del arte tipográfico en América, especialmente en la República Argentina. Editorial Huarpes S.A. Buenos Aires. 31 El anterior propietario del ejemplar fue Manuel Ricardo Trelles que se lo vendió al historiador y coleccionista Enrique Peña, que donó su colección de 20.000 medallas, documentos y 6.000 libros de su biblioteca americana al museo E. Udaondo. La donación se hizo efectiva, junto a la colección de su hija Elisa, en 1954. 32 El autor publicó su primer trabajo sobre este tema en 1918, “Orígenes de la imprenta en las regiones del Río de la Plata, en Estudios. T.15.p.96-111. Buenos Aires. (1928), “Conferencia sobre la imprenta de las Misiones Guaraníticas. Cultura Católica, nº 21.p.109-116. Buenos Aires. 33 Primer tejuelo: NIEREMBERG OPERA ASCETICA EN GUARANI. Segundo tejuelo: 1705. 34 Guillermo Furlong (1943), op. Cit. p.127-149. 35 José Carlos Balmaceda (1998), op. Cit. 36 José Carlos Balmaceda (1999), “La filigrana de los tres círculos en la documentación malagueña del siglo XVIII”, III Congreso AHHP, Banyeres de Mariola, Alicante. (España), y (2002), “Genoa’s contribution to the development of the Spanish paper manufacture”, 26 Congreso IPH. Ed. Istituto Centrale per la Patologia del Libro, Roma. 37 En 1981, comenta Ackerson-Addor (1981), op. Cit., que el archivero principal de la Compañía en Roma, poseía tres hojas de un tercer ejemplar y una llevaba también la filigrana del escudo de Génova

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12. Remate de capítulo grabado, con el célebre querubín de la Compañía, para el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno

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Cuadros nº 1

Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705)*** Filigrana 3 tres círculos

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Libro I

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Libro III

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* Páginas de la licencia. ** La lectura de estas letras permite su correcta lectura vistas desde el anverso o reverso de la hoja. No obstante están tomadas, como el resto, leyéndolas desde su cara superficial donde se apoya el paño, nunca de la superficie dejada por la impronta de la trama de la forma. *** Se registran sólo los folios de las páginas donde aparece la filigrana que va siempre ubicada en la mitad de cada pliego. + Página grabada. ++ Es probable que falte la letra S, por el uso de la forma, por desprendimiento o que la impresión impida verla. Una betaradiografía posibilitaría la comprobación. +++ Estas letras van unidas por la parte inferior. ++++ Aquí la letra S se ubica a la derecha de las enes como venía ocurriendo con las anteriores. El formero ha cambiado la ubicación en esta forma. º Iniciales ilegibles.

Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705)

Filigrana Los Tres Círculos

Libro IV

** TM

Página Página Página Página Página Página Página Libro Página Página Página Página Página Página 47 69 71 77 81 87 93 V 21 23 29 31 37 53

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705)***. Página Página Página Libro Página Página Página Página Página Filigrana 7* 8* 9* I 1 9 14 15 17 Escudo de Génova c/dos círculos

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Página Página Página Página Página 23 31 33 ? 41

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* Páginas de la licencia. ** La lectura de estas letras permite su correcta lectura vistas desde el anverso o reverso de la hoja. No obstante están tomadas, como el resto, leyéndolas desde su cara superficial donde se apoya el paño, nunca de la superficie dejada por la impronta de la trama de la forma. *** Se registran sólo los folios de las páginas donde aparece la filigrana que va siempre ubicada en la mitad de cada pliego. + Página grabada. ++ Es probable que falte la letra S, por el uso de la forma, por desprendimiento o que la impresión impida verla. Una betaradiografía posibilitaría la comprobación. +++ Estas letras van unidas por la parte inferior. ++++ Aquí la letra S se ubica a la derecha de las enes como venía ocurriendo con las anteriores. El formero ha cambiado la ubicación en esta forma. º Iniciales ilegibles.

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). Página Página Página Página Página Página Página Página Filigrana ¿ 45 ¿ 49 51 53 60 61 Escudo de Génova c/dos círculos

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Página 63 Libro II

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página página página Filigrana 12 15 18 19 23 27 33 35 43 47 49 51 56+ 57 Escudo de Génova c/dos círculos

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). página página página página página página página página página página Libro página página página Filigrana 59 62+ 65 67 68+ 75 79 88+ 91 97 III 12 13 27 Escudo de Génova c/dos círculos

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Filigrana 33 35 41 43 49 51 52+ 63 65 69 73 75 81 83 Escudo de Génova c/dos círculos

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I

Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). Filigrana Escudo de círculos

Génova

c/dos

Página Página Página Página Página Página Libro 1 5 7 13 15 IV

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Página 41

Págin a 45

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Filigrana 55 63 64+ 67 68+ 72+ 78+ 85 95 96+ 103 111 115 119 Escudo de Génova c/dos círculos

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Página Filigrana 125 127 Libro 7 13 15 39 45 47 55 61 63 69 71 Escudo de Génova c/dos círculos V

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I

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34

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Filigranas del papel usado en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno (1705). Página Página Página Filigrana: 77 79 85 Escudo de Génova c/dos círculos

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